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El 'divorcio alpino' es un término forense que se ha vuelto especialmente preocupante en los últimos años. En el caso de Kerstin Gurtner, una joven austriaca que falleció congelada y sola en la cima del monte Grossglockner en enero de 2025, después de que su novio la empujó por un precipicio.
La historia es aterradora. La pareja había planeado escalar el monte juntas, pero Thomas, el novio, retrasó el comienzo de la escalada hasta tarde en la noche. Las condiciones meteorológicas empeoraron y él decidió seguir adelante, sin importarle las consecuencias. Kerstin se encontró mal a 50 metros de la cumbre y su novio llamó a emergencias, pero no acudieron a buscarla hasta horas después.
La investigación ha revelado que Thomas solo llevaba consigo las provisiones que había traído Kerstin, incluyendo el saco de dormir y las mantas térmicas. Cuando volvió a contactar con emergencias tres horas más tarde, no se le pidió que bajara para buscar refugio o que buscara ayuda. En cambio, la policía austriaca decidió archivar el caso después de determinar que Kerstin había muerto por una "muerte natural".
Sin embargo, muchos están cuestionando esta versión. La autopsia reveló una sensación térmica de -20°C en ese momento y una serie de indicadores que sugieren que Kerstin fue empujada. Además, el abogado de Thomas ha afirmado que la muerte de Kerstin fue un "accidente fatal", lo que podría significar solo 3 años de prisión.
La cuestión es que este caso se ajusta a un patrón que se conoce como "divorcio alpino". En este tipo de situaciones, una persona muerre en el medio natural y la otra vive. El problema es que esto normaliza la idea de que la naturaleza borra toda responsabilidad. La impunidad que ofrece el medio natural puede ser un escenario perfecto para que un feminicidio adopte la forma de tragedia inevitable.
En resumen, el 'divorcio alpino' no es solo aterrador por lo que engloba en sí, sino porque normaliza la idea de que la naturaleza borra toda responsabilidad. La justicia patriarcal sigue protegiendo a los agresores y confirmando su versión. Es hora de cambiar este relato y reconocer que las muertes en medio natural no son siempre "muertes naturales", sino violencia machista disfrazada como desastre natural.
La historia es aterradora. La pareja había planeado escalar el monte juntas, pero Thomas, el novio, retrasó el comienzo de la escalada hasta tarde en la noche. Las condiciones meteorológicas empeoraron y él decidió seguir adelante, sin importarle las consecuencias. Kerstin se encontró mal a 50 metros de la cumbre y su novio llamó a emergencias, pero no acudieron a buscarla hasta horas después.
La investigación ha revelado que Thomas solo llevaba consigo las provisiones que había traído Kerstin, incluyendo el saco de dormir y las mantas térmicas. Cuando volvió a contactar con emergencias tres horas más tarde, no se le pidió que bajara para buscar refugio o que buscara ayuda. En cambio, la policía austriaca decidió archivar el caso después de determinar que Kerstin había muerto por una "muerte natural".
Sin embargo, muchos están cuestionando esta versión. La autopsia reveló una sensación térmica de -20°C en ese momento y una serie de indicadores que sugieren que Kerstin fue empujada. Además, el abogado de Thomas ha afirmado que la muerte de Kerstin fue un "accidente fatal", lo que podría significar solo 3 años de prisión.
La cuestión es que este caso se ajusta a un patrón que se conoce como "divorcio alpino". En este tipo de situaciones, una persona muerre en el medio natural y la otra vive. El problema es que esto normaliza la idea de que la naturaleza borra toda responsabilidad. La impunidad que ofrece el medio natural puede ser un escenario perfecto para que un feminicidio adopte la forma de tragedia inevitable.
En resumen, el 'divorcio alpino' no es solo aterrador por lo que engloba en sí, sino porque normaliza la idea de que la naturaleza borra toda responsabilidad. La justicia patriarcal sigue protegiendo a los agresores y confirmando su versión. Es hora de cambiar este relato y reconocer que las muertes en medio natural no son siempre "muertes naturales", sino violencia machista disfrazada como desastre natural.