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El Celta, ese equipo que se mete en el estómago de los grandes y sale con la victoria. En un Bernabéu donde el Real Madrid parecía haberse olvidado de cómo jugar fútbol, los vascos sorprendieron a todos llevándose el triunfo con una gran intensidad y trabajo.
El Madrid, ese equipo que se cree invencible, volvió a demostrar su falta de profundidad en posiciones clave. Xabi Alonso, el entrenador del Real, parecía haber perdido el control de la jugada, permitiendo que sus rivales se adelantaran con un remate de tacón de Williot a los 54 minutos.
Pero lo que más llamó la atención fue la pereza y la falta de verticalidad en la defensa madridista. Los vascos hicieron ancho el Bernabéu, convirtiendo el dominio en una baile, mientras que el Madrid parecía estar atascado.
El partido terminó con dos dobletes, uno de Williot y otro de Fran García, que se vio obligado a pagar las consecuencias de sus errores. La actitud del equipo madridista fue la misma que siempre: defensiva y sin caer para nada. Lo único que cambiaron fue el color de sus camisas.
El Celta, por su parte, demostró que es un equipo con opciones para competir en el máximo nivel. Giráldez, el entrenador vascuence, logró sacudirse la sensación de inferioridad frente al Real Madrid y mostrar que tiene su propio estilo y estrategia de juego.
El triunfo del Celta es un recordatorio de que siempre hay espacio para sorpresas en el fútbol. Y lo más interesante es saber si este equipo puede mantener esta actitud y seguir creciendo en la temporada.
El Madrid, ese equipo que se cree invencible, volvió a demostrar su falta de profundidad en posiciones clave. Xabi Alonso, el entrenador del Real, parecía haber perdido el control de la jugada, permitiendo que sus rivales se adelantaran con un remate de tacón de Williot a los 54 minutos.
Pero lo que más llamó la atención fue la pereza y la falta de verticalidad en la defensa madridista. Los vascos hicieron ancho el Bernabéu, convirtiendo el dominio en una baile, mientras que el Madrid parecía estar atascado.
El partido terminó con dos dobletes, uno de Williot y otro de Fran García, que se vio obligado a pagar las consecuencias de sus errores. La actitud del equipo madridista fue la misma que siempre: defensiva y sin caer para nada. Lo único que cambiaron fue el color de sus camisas.
El Celta, por su parte, demostró que es un equipo con opciones para competir en el máximo nivel. Giráldez, el entrenador vascuence, logró sacudirse la sensación de inferioridad frente al Real Madrid y mostrar que tiene su propio estilo y estrategia de juego.
El triunfo del Celta es un recordatorio de que siempre hay espacio para sorpresas en el fútbol. Y lo más interesante es saber si este equipo puede mantener esta actitud y seguir creciendo en la temporada.