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El BOE ha publicado el cese de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat Valenciana, un paso más en su trágico recorrido como jefe del gobierno regional. Sin embargo, lo que llama la atención es que esta vez no se incluye la coletilla tradicional que agradece los servicios prestados por el cargo público que abandona sus funciones.
Este formalismo ha sido evitado en algunos casos recientes, como cuando Nadia Calviño o Teresa Ribera dejaron el Ministerio de Asuntos Exteriores. También lo observamos en el cese del presidente de la Generalitat Pere Aragonès, quien no consiguió revalidar su puesto y, por tanto, tuvo que dimitir sin agradecimiento.
Incluso el gobierno de Mariano Rajoy evitó este detalle en algunos casos. Así lo hizo con Artur Mas cuando dejó de ser presidente de la Generalitat en 2016 o con Gustavo de Arístegui cuando cesó como embajador en la India debido a acusaciones de corrupción.
Sin embargo, no es así que ha ocurrido siempre. Ex presidentes salpicados por supuestos casos de corrupción, como Jaume Matas o Francisco Camps, sí tuvieron ese agradecimiento expreso cuando dimitieron de sus cargos.
Mazón anunció su dimisión el pasado lunes, tras un año de la dana que tomó 229 vidas en Valencia. El funeral de Estado que hubo en Valencia fue el detonante de su decisión, ya que las víctimas le abuchearon y pidieron su dimisión.
Mazón seguirá como presidente en funciones hasta que PP y Vox acuerden su nombre para sustituirlo. Dicho nombre deberá registrarse en el parlamento regional antes del 19 de noviembre. Después, la Presidencia de Les Corts Valencianes fijará una fecha para la celebración del pleno de investidura entre los siguientes tres y siete días.
En caso de que no se consiga un candidato, sesenta días después de la primera votación se disolverían las Cortes y se convocarían elecciones. Estos comicios podrían celebrarse a mediados o finales de marzo.
Este formalismo ha sido evitado en algunos casos recientes, como cuando Nadia Calviño o Teresa Ribera dejaron el Ministerio de Asuntos Exteriores. También lo observamos en el cese del presidente de la Generalitat Pere Aragonès, quien no consiguió revalidar su puesto y, por tanto, tuvo que dimitir sin agradecimiento.
Incluso el gobierno de Mariano Rajoy evitó este detalle en algunos casos. Así lo hizo con Artur Mas cuando dejó de ser presidente de la Generalitat en 2016 o con Gustavo de Arístegui cuando cesó como embajador en la India debido a acusaciones de corrupción.
Sin embargo, no es así que ha ocurrido siempre. Ex presidentes salpicados por supuestos casos de corrupción, como Jaume Matas o Francisco Camps, sí tuvieron ese agradecimiento expreso cuando dimitieron de sus cargos.
Mazón anunció su dimisión el pasado lunes, tras un año de la dana que tomó 229 vidas en Valencia. El funeral de Estado que hubo en Valencia fue el detonante de su decisión, ya que las víctimas le abuchearon y pidieron su dimisión.
Mazón seguirá como presidente en funciones hasta que PP y Vox acuerden su nombre para sustituirlo. Dicho nombre deberá registrarse en el parlamento regional antes del 19 de noviembre. Después, la Presidencia de Les Corts Valencianes fijará una fecha para la celebración del pleno de investidura entre los siguientes tres y siete días.
En caso de que no se consiga un candidato, sesenta días después de la primera votación se disolverían las Cortes y se convocarían elecciones. Estos comicios podrían celebrarse a mediados o finales de marzo.