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Un sabueso nacido para la supervivencia en los Apalaches. El black and tan coonhound es una raza canina que parecía hecha para pasar desapercibida fuera de su entorno, pero en realidad está ligada a la cultura y el paisaje que lo creó. Este sabueso de manto negro carbón y ojos delineados por un tono rojizo intenso es conocido como "perro negro y fuego para la caza del mapache".
Nació en el siglo XVIII, cuando los colonos estadounidenses se internaban en los bosques de los Apalaches a la luz de la luna. Necesitaban un perro capaz de trabajar por la noche, con una precisión olfativa que permitiera rastrear animales expertos en borrarse del mapa. Ninguna de las razas europeas disponibles entonces respondía del todo al desafío de enfrentarse a los pumas.
El resultado fue un perro nuevo y 100% americano, que superó las expectativas. El black and tan coonhound no solo era rápido y resistente, sino que también desarrolló la capacidad de acorralar a la presa y anunciar su posición con un aullido largo y musical para guiar al cazador.
Su función específica dio lugar a una cultura completa alrededor de la raza, desde las competiciones nocturnas hasta la imagen icónica del sabueso incansable que revolucionarios norteamericanos como Patrick Henry y Daniel Boone apreciaron como símbolo de la frontera.
Hoy en día, aunque mantiene su aura de perro de trabajo puro, el black and tan coonhound vive en un escenario diferente. Su enorme sensibilidad olfativa, su resistencia y su carácter campechano lo convierten en un compañero peculiar, pero no apto para cualquiera.
El legado del sabueso auténticamente americano se ve reflejado en su iconografía, que está plagada de elementos que remiten a ese pasado fronterizo. Sus orejas larguísimas canalizan el olor hacia la trufa, sus manchas sobre los ojos y especialmente su vocalización, una voz profunda y pausada conocida como "baying".
Su linaje tiene una influencia clara del bloodhound y puede seguirse hasta el medieval sabueso de Talbot. Es un perro que condensa siglos de selección para el rastro.
A pesar de su fortaleza física, su adaptación a la vida casera ha sido extraordinariamente natural. Se transforma en un animal tranquilo y apático, casi como si estuviera dormido, cuando se le permite olfatear y explorar.
En resumen, el black and tan coonhound es un perro que sorprende por su carácter afable y sociable. Es un compañero dulce y fiable en hogares donde haya presencia constante y personas que disfruten de largos paseos o actividades al aire libre.
Nació en el siglo XVIII, cuando los colonos estadounidenses se internaban en los bosques de los Apalaches a la luz de la luna. Necesitaban un perro capaz de trabajar por la noche, con una precisión olfativa que permitiera rastrear animales expertos en borrarse del mapa. Ninguna de las razas europeas disponibles entonces respondía del todo al desafío de enfrentarse a los pumas.
El resultado fue un perro nuevo y 100% americano, que superó las expectativas. El black and tan coonhound no solo era rápido y resistente, sino que también desarrolló la capacidad de acorralar a la presa y anunciar su posición con un aullido largo y musical para guiar al cazador.
Su función específica dio lugar a una cultura completa alrededor de la raza, desde las competiciones nocturnas hasta la imagen icónica del sabueso incansable que revolucionarios norteamericanos como Patrick Henry y Daniel Boone apreciaron como símbolo de la frontera.
Hoy en día, aunque mantiene su aura de perro de trabajo puro, el black and tan coonhound vive en un escenario diferente. Su enorme sensibilidad olfativa, su resistencia y su carácter campechano lo convierten en un compañero peculiar, pero no apto para cualquiera.
El legado del sabueso auténticamente americano se ve reflejado en su iconografía, que está plagada de elementos que remiten a ese pasado fronterizo. Sus orejas larguísimas canalizan el olor hacia la trufa, sus manchas sobre los ojos y especialmente su vocalización, una voz profunda y pausada conocida como "baying".
Su linaje tiene una influencia clara del bloodhound y puede seguirse hasta el medieval sabueso de Talbot. Es un perro que condensa siglos de selección para el rastro.
A pesar de su fortaleza física, su adaptación a la vida casera ha sido extraordinariamente natural. Se transforma en un animal tranquilo y apático, casi como si estuviera dormido, cuando se le permite olfatear y explorar.
En resumen, el black and tan coonhound es un perro que sorprende por su carácter afable y sociable. Es un compañero dulce y fiable en hogares donde haya presencia constante y personas que disfruten de largos paseos o actividades al aire libre.