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Eduardo Mendoza, el maestro del humor y la literatura barcelonesa, llegó a Guadalajara para dejar un legado a las nuevas generaciones. En la Feria Internacional del Libro de la ciudad mexicana, el escritor y novelista se presentó ante los asistentes con su habitual sonrisa de pícaro grabada en los ojos.
"Voy a hablarles, sorprendentemente, de Barcelona", anunció Mendoza con una mirada desafiante. Y así comenzó una noche de humor y literatura que dejó a la audiencia con ganas de más. El autor de "La verdad sobre el caso Savolta" se dirigió directamente al corazón del público, contando recuerdos de su infancia en Barcelona, donde la Guerra Civil había dejado un sello indeleble en la ciudad.
"La Barcelona en la que yo nací era oscura, llena de hambre, enfermedad y miedo. Pero como era mi infancia, tengo un recuerdo casi feliz", dijo Mendoza, evocando los patios llenos de cascotes y las paredes de casas partidas por la mitad. La autora del libro se refirió a la época en que vivió y escribió, destacando cómo Barcelona había sido "una juerga" durante la dictadura, donde el poder estaba en el centro y la ciudad era una especie de tía soltera.
Sin embargo, Mendoza también destacó cómo su obra ha contribuido a hacer felices a los lectores. "Su obra nos hace felices y hoy celebramos la dicha de tenerlo aquí", declaró la directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Marisol Schulz.
La noche de Mendoza en Guadalajara fue una ocasión para pasar el testigo a las nuevas generaciones. El escritor mexicano se dirigió a los jóvenes presentes, invitándolos a hablar del presente y del futuro de la ciudad literaria barcelonesa. "He leído por ahí que aquí se venía a hablar del presente y el futuro, no del pasado, y estoy completamente de acuerdo", dijo Mendoza.
Y así, con su humor y su pasión por la literatura, Eduardo Mendoza dejó un legado en Guadalajara. Un recuerdo para las nuevas generaciones, y una oportunidad para seguir adelante con la historia de Barcelona como ciudad literaria.
"Voy a hablarles, sorprendentemente, de Barcelona", anunció Mendoza con una mirada desafiante. Y así comenzó una noche de humor y literatura que dejó a la audiencia con ganas de más. El autor de "La verdad sobre el caso Savolta" se dirigió directamente al corazón del público, contando recuerdos de su infancia en Barcelona, donde la Guerra Civil había dejado un sello indeleble en la ciudad.
"La Barcelona en la que yo nací era oscura, llena de hambre, enfermedad y miedo. Pero como era mi infancia, tengo un recuerdo casi feliz", dijo Mendoza, evocando los patios llenos de cascotes y las paredes de casas partidas por la mitad. La autora del libro se refirió a la época en que vivió y escribió, destacando cómo Barcelona había sido "una juerga" durante la dictadura, donde el poder estaba en el centro y la ciudad era una especie de tía soltera.
Sin embargo, Mendoza también destacó cómo su obra ha contribuido a hacer felices a los lectores. "Su obra nos hace felices y hoy celebramos la dicha de tenerlo aquí", declaró la directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Marisol Schulz.
La noche de Mendoza en Guadalajara fue una ocasión para pasar el testigo a las nuevas generaciones. El escritor mexicano se dirigió a los jóvenes presentes, invitándolos a hablar del presente y del futuro de la ciudad literaria barcelonesa. "He leído por ahí que aquí se venía a hablar del presente y el futuro, no del pasado, y estoy completamente de acuerdo", dijo Mendoza.
Y así, con su humor y su pasión por la literatura, Eduardo Mendoza dejó un legado en Guadalajara. Un recuerdo para las nuevas generaciones, y una oportunidad para seguir adelante con la historia de Barcelona como ciudad literaria.