LatinoCurioso
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Albacete se congeló esta noche bajo el cielo de Albacete para un duelo que trascendió la mera quiniela. La AEMET confirmó una temperatura mínima de -2 ºC, pero fue poco más allá lo que se sintió en las taquillas del Carlos Belmonte.
La espera comenzó el miércoles antes, cuando se anunciaron los detalles de venta para el histórico duelo ante el Real Madrid. A partir de la tarde-noche del día anterior, una multitud de aficionados de Albacete Balompié comenzó a concentrarse frente a las taquillas, listos para soportar la noche con sus mantas, sacos de dormir y termos de café caliente.
Lo que se había convertido en una espera se convirtió en vigilia. La emoción era palpable, y todos estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para alcanzar el objetivo: entrar al partido y ver al Albacete Balompié jugar ante sus rivales más grandes. Han pasado casi 20 años desde la última vez que los dos equipos se enfrentaron, en 2005.
La expectación fue desbordante. Algunos aficionados aseguraban haber pasado toda la noche frente a las taquillas para no perder su sitio. Otros llegaban desde distintos puntos de la provincia e incluso desde comunidades limítrofes. Nadie quería dejar nada al azar.
La cita fue percibida como histórica, más que una simple compra de entradas. Para Pilar y Isabel, las primeras en colocarse tras conocerse el sistema de venta, era "una cita como la nuestra". Era un momento para entender el fútbol como herencia, sentimiento compartido y vínculo con la ciudad.
En las redes sociales, la demanda fue igualmente masiva. Durante la noche del miércoles, más de 2.000 personas aguardaban en cola virtual para optar a una de las 5.398 localidades que el club puso a la venta para el público general.
Mientras el termómetro marcaba bajo cero, Albacete volvió a demostrar que hay pasiones que no entienden de grados ni de comodidad. Porque cuando el Alba se cruza con el Real Madrid, el frío se soporta y la ilusión lo calienta todo.
La espera comenzó el miércoles antes, cuando se anunciaron los detalles de venta para el histórico duelo ante el Real Madrid. A partir de la tarde-noche del día anterior, una multitud de aficionados de Albacete Balompié comenzó a concentrarse frente a las taquillas, listos para soportar la noche con sus mantas, sacos de dormir y termos de café caliente.
Lo que se había convertido en una espera se convirtió en vigilia. La emoción era palpable, y todos estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para alcanzar el objetivo: entrar al partido y ver al Albacete Balompié jugar ante sus rivales más grandes. Han pasado casi 20 años desde la última vez que los dos equipos se enfrentaron, en 2005.
La expectación fue desbordante. Algunos aficionados aseguraban haber pasado toda la noche frente a las taquillas para no perder su sitio. Otros llegaban desde distintos puntos de la provincia e incluso desde comunidades limítrofes. Nadie quería dejar nada al azar.
La cita fue percibida como histórica, más que una simple compra de entradas. Para Pilar y Isabel, las primeras en colocarse tras conocerse el sistema de venta, era "una cita como la nuestra". Era un momento para entender el fútbol como herencia, sentimiento compartido y vínculo con la ciudad.
En las redes sociales, la demanda fue igualmente masiva. Durante la noche del miércoles, más de 2.000 personas aguardaban en cola virtual para optar a una de las 5.398 localidades que el club puso a la venta para el público general.
Mientras el termómetro marcaba bajo cero, Albacete volvió a demostrar que hay pasiones que no entienden de grados ni de comodidad. Porque cuando el Alba se cruza con el Real Madrid, el frío se soporta y la ilusión lo calienta todo.