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Rafael de Paula, el maestro del toreo, ha dejado un vacío imposible de llenar en Jerez. Hace unos días, a los 85 años, se fue este genio que llevó al toreo español a nuevas alturas. La ciudad, llena de emoción y respeto, se reunió en la Iglesia de Santiago para despedirse del torero, con un acto que recordará a todos: palmas por bulerías.
El féretro del maestro fue llevado al altar con capote y montera, mientras el público despidió su voz más alta. La aficionada gitana gritó desde la puerta: "¡Qué suerte ha tenido Jerez de tenerlo!". En medio de tantas emociones, Curro Romero se deslizó en una silla de ruedas, abatido y afectado, acompañado de su esposa Carmen Tello.
El sacerdote que ofició la Eucaristía, Manuel Barrera, llamó a la construcción de un monumento en honor al maestro, junto a la Plaza de Toros. "Jerez tiene una deuda que saldar con el maestro", subrayó. Paco Cepero, guitarrista jerezano, dijo que Dios lo tocó con la varita y él puso las cosas diferentes a lo que se había visto hasta entonces.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, expresó su respeto por el torero. "El cielo abre su Puerta Grande para recibir a un jerezano de leyenda", dijo. Todos los presentes estaban emocionados y respetuosos al despedirse del maestro.
Desde las primeras horas del domingo, muchos se habían dado cita en la capilla ardiente para decir adiós al torero. El Ayuntamiento de Jerez declaró dos días de luto, desde el pasado domingo hasta el día 5 de noviembre, como señal de respeto y homenaje a su memoria.
La despedida de Rafael de Paula en Jerez será recordada durante mucho tiempo. La ciudad se quedará con la emoción y respeto que sintió en ese momento, y seguramente recordará siempre al maestro del toreo.
El féretro del maestro fue llevado al altar con capote y montera, mientras el público despidió su voz más alta. La aficionada gitana gritó desde la puerta: "¡Qué suerte ha tenido Jerez de tenerlo!". En medio de tantas emociones, Curro Romero se deslizó en una silla de ruedas, abatido y afectado, acompañado de su esposa Carmen Tello.
El sacerdote que ofició la Eucaristía, Manuel Barrera, llamó a la construcción de un monumento en honor al maestro, junto a la Plaza de Toros. "Jerez tiene una deuda que saldar con el maestro", subrayó. Paco Cepero, guitarrista jerezano, dijo que Dios lo tocó con la varita y él puso las cosas diferentes a lo que se había visto hasta entonces.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, expresó su respeto por el torero. "El cielo abre su Puerta Grande para recibir a un jerezano de leyenda", dijo. Todos los presentes estaban emocionados y respetuosos al despedirse del maestro.
Desde las primeras horas del domingo, muchos se habían dado cita en la capilla ardiente para decir adiós al torero. El Ayuntamiento de Jerez declaró dos días de luto, desde el pasado domingo hasta el día 5 de noviembre, como señal de respeto y homenaje a su memoria.
La despedida de Rafael de Paula en Jerez será recordada durante mucho tiempo. La ciudad se quedará con la emoción y respeto que sintió en ese momento, y seguramente recordará siempre al maestro del toreo.