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En la ciudad de Jerez, el duelo por Rafael de Paula se ha convertido en un desafío para todos. Los asistentes al funeral del maestro torero no pudieron evitar sentir su presencia durante toda la misa. La iglesia de Santiago se convirtió en un lugar donde las palmas de bulerías eran la forma más adecuada de rendir homenaje a un hombre que, durante décadas, hizo historia con sus pasos.
La capilla ardiente se llenó de lágrimas y emociones al ver el féretro del torero cubierto con un capote y una montera. Francisco Rivera, Fermín Bohórquez, Luis y Antonio Domecq y Javier Conde portaron el cadáver del maestro, mientras que uno de los momentos más conmovedores fue cuando las palmas se unieron en bulerías para despedir al torero.
Curro Romero, visiblemente afectado, se sentó en una silla de ruedas junto a su esposa Carmen Tello. Un hombre que vivió muchas experiencias y se convirtió en parte del mundo del toreo. Su presencia fue un recordatorio de la gran conexión que Rafael de Paula tuvo con Curro Romero.
Entre los presentes destacó el sacerdote Manuel Barrera, quien reclamó la construcción de un monumento en honor a Rafael de Paula junto a la Plaza de Toros. La ciudad debe rendir cuentas por haber sido testigo del genio del maestro. El maestro que se quedó con Jerez y se llevó el corazón de su gente.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, expresó su deseo de ver al cielo abierta para recibir a un jerezano como Rafael de Paula. Un hombre cuyas pasiones lo llevaron a dejar una huella indelible en el mundo del toreo y del arte.
Desde primera hora de la mañana, las personas se reunieron en la capilla ardiente para darle el último adiós al torero. A pesar de la emoción que presionaba a los asistentes, solo una forma podía expresar su despedida: palmas por bulerías.
El Ayuntamiento de Jerez decidió declarar dos días de luto en honor a Rafael de Paula. Un homenaje a un hombre que llevó el nombre de la ciudad sobre sus hombros y se quedó con ella.
La capilla ardiente se llenó de lágrimas y emociones al ver el féretro del torero cubierto con un capote y una montera. Francisco Rivera, Fermín Bohórquez, Luis y Antonio Domecq y Javier Conde portaron el cadáver del maestro, mientras que uno de los momentos más conmovedores fue cuando las palmas se unieron en bulerías para despedir al torero.
Curro Romero, visiblemente afectado, se sentó en una silla de ruedas junto a su esposa Carmen Tello. Un hombre que vivió muchas experiencias y se convirtió en parte del mundo del toreo. Su presencia fue un recordatorio de la gran conexión que Rafael de Paula tuvo con Curro Romero.
Entre los presentes destacó el sacerdote Manuel Barrera, quien reclamó la construcción de un monumento en honor a Rafael de Paula junto a la Plaza de Toros. La ciudad debe rendir cuentas por haber sido testigo del genio del maestro. El maestro que se quedó con Jerez y se llevó el corazón de su gente.
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, expresó su deseo de ver al cielo abierta para recibir a un jerezano como Rafael de Paula. Un hombre cuyas pasiones lo llevaron a dejar una huella indelible en el mundo del toreo y del arte.
Desde primera hora de la mañana, las personas se reunieron en la capilla ardiente para darle el último adiós al torero. A pesar de la emoción que presionaba a los asistentes, solo una forma podía expresar su despedida: palmas por bulerías.
El Ayuntamiento de Jerez decidió declarar dos días de luto en honor a Rafael de Paula. Un homenaje a un hombre que llevó el nombre de la ciudad sobre sus hombros y se quedó con ella.