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Sydney Sweeney, la estrella de Hollywood que ha perdido el rumbo en medio del frenesí mediático y la polarización cultural. La joven actriz de 28 años, una vez considerada como una de las promesas más grandes de la industria del cine, ahora se encuentra atrapada en un laberinto de controversias y críticas.
En su intento por convertirse en el rostro de la polarización cultural, Sweeney se ha convertido en una especie de meme, caricaturizada por el sector progresista y defendida con acritad por el público más conservador. Su carrera, que antes parecía estar a punto de consagrarse definitivamente, ahora parece estar en peligro.
El lastre de su último estreno, "Christy", la nueva película de Sweeney, ha sido demasiado duro para su carrera. El biopic sobre la historia real de una pionera del boxeo y víctima de malos tratos, que parecía querer repetir la fórmula de éxito que le otorgó a Hillary Swank, Nicole Kidman o Charlize Theron, se ha convertido en uno de los estrenos más masivos con peor recaudación de la historia de Hollywood.
Pero Sweeney no se ha dejado vencer. Se ha defendido en Instagram, diciendo que "no siempre hacemos arte por los números, lo hacemos por su impacto" y que "Christy" ha sido el proyecto más impactante de su vida. Sin embargo, sus palabras han caído como un guacharaca con el sector progresista, quienes critican su actitud y su comportamiento en redes sociales.
La situación no ha mejorado con el paso de los días. Sweeney se ha convertido en una especie de obsesión nacional, defendida por el público más conservador y caricaturizada por el sector progresista. Su relación sentimental con el polémico productor y mánager musical Scooter Braun también ha sido objeto de controversia.
La prensa especializada se divide en dos facciones sobre la carrera de Sweeney. Algunos piensan que copar titulares siempre es algo positivo, mientras que otros ven un peligro real en su intento por convertirse en el rostro de la polarización cultural. La actriz natural de Washington ahora se encuentra a tiempo de "salvar su carrera", según Newsweek.
Pero ¿qué queda para Sweeney? Su próximo estreno, "La asistenta", aspira a conquistar la cartelera navideña con sus ingredientes de thriller camp y quizá decidir de una vez por todas si el fenómeno Sydney Sweeney es puramente cinematográfico o folclórico. La respuesta llegará en unas semanas, pero hasta entonces, Sweeney se encuentra atrapada en un laberinto de controversias y críticas que parecen no tener fin.
En su intento por convertirse en el rostro de la polarización cultural, Sweeney se ha convertido en una especie de meme, caricaturizada por el sector progresista y defendida con acritad por el público más conservador. Su carrera, que antes parecía estar a punto de consagrarse definitivamente, ahora parece estar en peligro.
El lastre de su último estreno, "Christy", la nueva película de Sweeney, ha sido demasiado duro para su carrera. El biopic sobre la historia real de una pionera del boxeo y víctima de malos tratos, que parecía querer repetir la fórmula de éxito que le otorgó a Hillary Swank, Nicole Kidman o Charlize Theron, se ha convertido en uno de los estrenos más masivos con peor recaudación de la historia de Hollywood.
Pero Sweeney no se ha dejado vencer. Se ha defendido en Instagram, diciendo que "no siempre hacemos arte por los números, lo hacemos por su impacto" y que "Christy" ha sido el proyecto más impactante de su vida. Sin embargo, sus palabras han caído como un guacharaca con el sector progresista, quienes critican su actitud y su comportamiento en redes sociales.
La situación no ha mejorado con el paso de los días. Sweeney se ha convertido en una especie de obsesión nacional, defendida por el público más conservador y caricaturizada por el sector progresista. Su relación sentimental con el polémico productor y mánager musical Scooter Braun también ha sido objeto de controversia.
La prensa especializada se divide en dos facciones sobre la carrera de Sweeney. Algunos piensan que copar titulares siempre es algo positivo, mientras que otros ven un peligro real en su intento por convertirse en el rostro de la polarización cultural. La actriz natural de Washington ahora se encuentra a tiempo de "salvar su carrera", según Newsweek.
Pero ¿qué queda para Sweeney? Su próximo estreno, "La asistenta", aspira a conquistar la cartelera navideña con sus ingredientes de thriller camp y quizá decidir de una vez por todas si el fenómeno Sydney Sweeney es puramente cinematográfico o folclórico. La respuesta llegará en unas semanas, pero hasta entonces, Sweeney se encuentra atrapada en un laberinto de controversias y críticas que parecen no tener fin.