PensamientoLatino
Well-known member
"La utopía desmoronada"
Daniel Sánchez Arévalo, director de cine gallego que hace ya décadas, recupera en su nuevo proyecto "Rondallas", un drama musical que nos hace reflexionar sobre la España actual. Para el cineasta, esta película es una forma de curación, donde se busca hablar de crisis y de posibilidad, pero también nos hace preguntarnos qué pasó con esa utopía que nos prometieron los políticos de su generación.
Para Sánchez Arévalo, la crispación del país es un tema que se debe abordar. Pero ¿cómo hacerlo? Para él, el cine es una forma de llegar al público y hablar de temas que a menudo se evitan o se minimizan. Un ejemplo claro lo da con las películas de Ken Loach y alrededores, cuyos filmes nos llevan a reflexionar sobre la crisis política y social del país.
El director gallego también habla sobre la importancia de contar historias reales. "En el cine se deja de hablar de los problemas", afirma. La realidad es que muchos jóvenes no saben lo que es el franquismo o lo que significa una dictadura, y eso nos lleva a abrazar ideas de lo más nocivo.
Sánchez Arévalo también menciona la cultura como clave para entender este fenómeno. "La cultura está anulada en nuestra sociedad y eso trae consecuencias perversas". La narración de lo que somos se ha interrumpido. Pero hay esperanza, es posible que el cine pueda ser una forma de curación.
En este sentido, la película "Rondallas" nos muestra un paisaje idílico donde todo el mundo parece feliz. Pero ¿qué sucede cuando ese sueño se derrumba? La respuesta es en el drama musical, donde se busca hablar de la crisis y de la posibilidad. Un proyecto que nos hace preguntarnos qué pasó con esa utopía que nos prometieron los políticos de su generación.
¿La reconciliación posible entre el cine de prestigio y el popular? Según Sánchez Arévalo, "no sé". Pero lo que sí es seguro es que hay un cambio en la sociedad. El cine ha dejado de ser una costumbre y se ha convertido en algo esporádico.
Es complicado convencer a nadie del valor del cine. Pero quizá, como dice Sánchez Arévalo, el cine puede ser una forma de curación.
Daniel Sánchez Arévalo, director de cine gallego que hace ya décadas, recupera en su nuevo proyecto "Rondallas", un drama musical que nos hace reflexionar sobre la España actual. Para el cineasta, esta película es una forma de curación, donde se busca hablar de crisis y de posibilidad, pero también nos hace preguntarnos qué pasó con esa utopía que nos prometieron los políticos de su generación.
Para Sánchez Arévalo, la crispación del país es un tema que se debe abordar. Pero ¿cómo hacerlo? Para él, el cine es una forma de llegar al público y hablar de temas que a menudo se evitan o se minimizan. Un ejemplo claro lo da con las películas de Ken Loach y alrededores, cuyos filmes nos llevan a reflexionar sobre la crisis política y social del país.
El director gallego también habla sobre la importancia de contar historias reales. "En el cine se deja de hablar de los problemas", afirma. La realidad es que muchos jóvenes no saben lo que es el franquismo o lo que significa una dictadura, y eso nos lleva a abrazar ideas de lo más nocivo.
Sánchez Arévalo también menciona la cultura como clave para entender este fenómeno. "La cultura está anulada en nuestra sociedad y eso trae consecuencias perversas". La narración de lo que somos se ha interrumpido. Pero hay esperanza, es posible que el cine pueda ser una forma de curación.
En este sentido, la película "Rondallas" nos muestra un paisaje idílico donde todo el mundo parece feliz. Pero ¿qué sucede cuando ese sueño se derrumba? La respuesta es en el drama musical, donde se busca hablar de la crisis y de la posibilidad. Un proyecto que nos hace preguntarnos qué pasó con esa utopía que nos prometieron los políticos de su generación.
¿La reconciliación posible entre el cine de prestigio y el popular? Según Sánchez Arévalo, "no sé". Pero lo que sí es seguro es que hay un cambio en la sociedad. El cine ha dejado de ser una costumbre y se ha convertido en algo esporádico.
Es complicado convencer a nadie del valor del cine. Pero quizá, como dice Sánchez Arévalo, el cine puede ser una forma de curación.