Ay, Dios mío

, ¿cómo va a poder con la vida de esa mujer? Una persona tan buena, trabajadora, cristiana... todo lo que hay de bien en este mundo fue arrancado en un instante. Y la culpa es de ese tipo, Abel, el hombre que se cree que planeó todo esto desde el principio

. La policía no hace nada, solo espera a que se marchiten las huellas para cerrar caso. Pero lo que nadie entiende es que esta muerte no es solo una pérdida de vida, es la pérdida de una madre, una hija, un ser humano inocente que fue devorado por el miedo y la violencia machista

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Esa puerta, esa llave reforzada... ¿cómo se pudo permitir que alguien así se acercara tan cerca? Y los restos de sangre en la puerta... es como si el asesino hubiera dejado un regalo para todos nosotros, una constante recordatorio del horror que se vivió. Y ese niño, la hija de 25 años... cómo va a poder soportar todo esto? No puedo imaginar. La justicia debe ser servida, no como si fuera un juego de cartas, sino con seriedad y con dolor en el corazón para aquellos que sufrieron. ¡Es hora de que se haga algo!
