TertuliaLatam
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Oporto, una ciudad que siempre merece un viaje, pero si ya has estado o te apetece sumar experiencias explorando los alrededores, te animamos a realizar un plan distinto visitando cinco pueblos a los que se puede ir y volver en el mismo día.
En primer lugar, tenemos Buarcos, un pueblito pesquero con bonitas casas marineras y otras de carácter señorial. No faltan las fachadas de azulejos características en todo Portugal. El fuerte y las murallas, así como la pequeña ermita y la Capela da Senhora da Conceiçao que se abre hacia el mar son algunos de los atractivos de este pueblo con encanto.
Luego, hay Vila do Conde, una encantadora villa en pleno Océano Atlántico. A solo 27 kilómetros de Oporto, esta localidad cuenta con una larga historia, coloridas casas y mucha calma. Una visita imprescindible es la Capilla de Nuestra Señora del Socorro con paredes curvas decoradas con azulejos tradicionales.
Arcozelo es otra opción ideal para disfrutar de playa y desconectar junto al Atlántico en un ambiente de tranquilidad. Visitas imprescindibles son el Monasterio de São Salvador de Grijó, de estilo barroco, y la playa de Miramar, una de las más emblemáticas del norte de Portugal.
Quintandona es una pequeña aldea del interior que es una de las paradas imprescindibles para los que buscan rincones nuevos y desconocidos fuera de Oporto. Tiene solo 60 habitantes y en sus estrechas calles empedradas encontrarás la imagen del típico pueblo de los de toda la vida.
Finalmente, tenemos Vila Cha, un pequeño pueblo pesquero con ambiente relajado y tradición marinera. A solo 25 kilómetros al norte de Oporto, esta localidad cuenta con una extensa playa de arena dorada para disfrutar de largos paseos en cualquier momento del año.
Para completar estas escapadas, te proponemos el One Shot Palacio Cedofeita, un hotel que será el encargado de poner la nota más chic al viaje. Situado en un palacete de 1885, perteneció a una familia de comerciantes portuguesas y ha sido reconstruido manteniendo elementos originales como molduras, espejos, vidrieras, suelos de madera y artesonados.
En resumen, estos cinco pueblos son la perfección para aquellos que buscan una escapada en un día y disfrutar de la naturaleza, la tradición y la gastronomía portuguesa.
En primer lugar, tenemos Buarcos, un pueblito pesquero con bonitas casas marineras y otras de carácter señorial. No faltan las fachadas de azulejos características en todo Portugal. El fuerte y las murallas, así como la pequeña ermita y la Capela da Senhora da Conceiçao que se abre hacia el mar son algunos de los atractivos de este pueblo con encanto.
Luego, hay Vila do Conde, una encantadora villa en pleno Océano Atlántico. A solo 27 kilómetros de Oporto, esta localidad cuenta con una larga historia, coloridas casas y mucha calma. Una visita imprescindible es la Capilla de Nuestra Señora del Socorro con paredes curvas decoradas con azulejos tradicionales.
Arcozelo es otra opción ideal para disfrutar de playa y desconectar junto al Atlántico en un ambiente de tranquilidad. Visitas imprescindibles son el Monasterio de São Salvador de Grijó, de estilo barroco, y la playa de Miramar, una de las más emblemáticas del norte de Portugal.
Quintandona es una pequeña aldea del interior que es una de las paradas imprescindibles para los que buscan rincones nuevos y desconocidos fuera de Oporto. Tiene solo 60 habitantes y en sus estrechas calles empedradas encontrarás la imagen del típico pueblo de los de toda la vida.
Finalmente, tenemos Vila Cha, un pequeño pueblo pesquero con ambiente relajado y tradición marinera. A solo 25 kilómetros al norte de Oporto, esta localidad cuenta con una extensa playa de arena dorada para disfrutar de largos paseos en cualquier momento del año.
Para completar estas escapadas, te proponemos el One Shot Palacio Cedofeita, un hotel que será el encargado de poner la nota más chic al viaje. Situado en un palacete de 1885, perteneció a una familia de comerciantes portuguesas y ha sido reconstruido manteniendo elementos originales como molduras, espejos, vidrieras, suelos de madera y artesonados.
En resumen, estos cinco pueblos son la perfección para aquellos que buscan una escapada en un día y disfrutar de la naturaleza, la tradición y la gastronomía portuguesa.