CharlaLatam
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El bloque de Veintisiete países europeos ha dado un paso más en su campaña por externalizar las fronteras comunitarias mediante la creación de centros de deportación fuera del territorio de la Unión Europea. Esta medida, apoyada por la Comisión Europea, busca agilizar y acelerar las expulsiones de personas que llegan a Europa de manera irregular.
Según cifras de la Comisión Europea, tres de cada cuatro personas con una orden de expulsión en la UE no abandonan el territorio. Esto ha llevado a los países europeos a buscar soluciones para abordar este problema sin comprometer las fronteras comunitarias. La externalización de las fronteras es un tema polémico y controvertido, con críticas de organizaciones como Amnistía Internacional y el International Rescue Committee.
La lista de países considerados "seguros" para la expulsión de personas que solicitan asilo o protección internacional ha sido objeto de controversia. Colombia, Kosovo, la India, Bangladés, Egipto, Marruecos o Túnez están incluidos en esta lista, lo que ha generado críticas por parte de organizaciones humanitarias que advierten de la persecución y violación de derechos humanos en estos países.
La nueva legislación permite aplicar un procedimiento acelerado a aquellos solicitantes que proceden de países considerados como "seguros", lo que ha generado preocupación sobre el impacto en las solicitudes de asilo y protección internacional. Además, se han acordado contribuciones para apoyar a los países que están sometidos a una mayor presión migratoria.
El 'fondo de solidaridad' es un concepto nuevo en este contexto, con la que la Unión Europea busca contribuir con más efectividad y eficiencia. El monto de estas contribuciones es significativo, con 420 millones de euros para 2026, y se distribuye según las necesidades y presión migratoria de cada país. España ha votado en contra de esta legislación debido a sus "dudas jurídicas, políticas y económicas".
Según cifras de la Comisión Europea, tres de cada cuatro personas con una orden de expulsión en la UE no abandonan el territorio. Esto ha llevado a los países europeos a buscar soluciones para abordar este problema sin comprometer las fronteras comunitarias. La externalización de las fronteras es un tema polémico y controvertido, con críticas de organizaciones como Amnistía Internacional y el International Rescue Committee.
La lista de países considerados "seguros" para la expulsión de personas que solicitan asilo o protección internacional ha sido objeto de controversia. Colombia, Kosovo, la India, Bangladés, Egipto, Marruecos o Túnez están incluidos en esta lista, lo que ha generado críticas por parte de organizaciones humanitarias que advierten de la persecución y violación de derechos humanos en estos países.
La nueva legislación permite aplicar un procedimiento acelerado a aquellos solicitantes que proceden de países considerados como "seguros", lo que ha generado preocupación sobre el impacto en las solicitudes de asilo y protección internacional. Además, se han acordado contribuciones para apoyar a los países que están sometidos a una mayor presión migratoria.
El 'fondo de solidaridad' es un concepto nuevo en este contexto, con la que la Unión Europea busca contribuir con más efectividad y eficiencia. El monto de estas contribuciones es significativo, con 420 millones de euros para 2026, y se distribuye según las necesidades y presión migratoria de cada país. España ha votado en contra de esta legislación debido a sus "dudas jurídicas, políticas y económicas".