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En el corazón del marco de las XXVIII Jornadas Interparlamentarias, celebradas en A Coruña, Javier Celaya Brey, diputado nacional por Ceuta, presentó un análisis profundo sobre la transformación financiera de la ciudad autónoma. La clave de este cambio se encuentra en cómo Ceuta ha evolucionado desde una economía tradicionalmente limitada por su ubicación geográfica hacia un modelo moderno y dinámico impulsado por la tecnología y la innovación.
El centro de esta intervención se basó en cómo Ceuta ha logrado establecerse como un "hub digital emergente". El entorno favorable que ha creado este proceso se apoya en tres pilares fundamentales: una fiscalidad eficaz, un marco de seguridad jurídica sólido y una hoja de ruta institucional clara. Este entorno ha atraído a empresas de sectores estratégicos como el juego online, servicios tecnológicos avanzados y diversas ramas de la economía digital que operan desde la ciudad para el resto del mercado europeo.
Los resultados de esta apuesta por el empleo cualificado son ya una realidad tangible. Se han creado más de mil puestos de trabajo directos de alta especialización. Además, nuevas alternativas profesionales para los jóvenes ceutíes han surgido, evitando el éxodo de talento local hacia otras regiones. También ha surgido una nueva clase media cuya prosperidad está ligada al mérito y al conocimiento especializado en lugar de a las transferencias públicas.
El impacto de este cambio es significativo. La diversificación de la base fiscal ha permitido reducir la vulnerabilidad de Ceuta ante actividades de bajo valor añadido. El sector del juego online representa aproximadamente el 10% del PIB local, lo que demuestra el éxito de esta estrategia. Sin embargo, Celaya advierte que España todavía tiene retos pendientes, ya que el país invierte solo un 1,5% de su PIB en I+D, situándose lejos de potencias tecnológicas como Alemania, Corea del Sur o Estados Unidos.
Para que la tecnología genere estabilidad social, es imprescindible el desarrollo del talento humano. La universidad en Ceuta no actúa únicamente como un centro docente, sino como una infraestructura estratégica que alinea la formación académica con las demandas reales del mercado laboral, priorizando los idiomas y las competencias digitales.
Finalmente, Celaya propone que la verdadera competitividad española dependerá de la capacidad de atraer centros de I+D y de integrar la inteligencia artificial en los procesos productivos sin penalizar fiscalmente a quienes generan riqueza e innovación.
El centro de esta intervención se basó en cómo Ceuta ha logrado establecerse como un "hub digital emergente". El entorno favorable que ha creado este proceso se apoya en tres pilares fundamentales: una fiscalidad eficaz, un marco de seguridad jurídica sólido y una hoja de ruta institucional clara. Este entorno ha atraído a empresas de sectores estratégicos como el juego online, servicios tecnológicos avanzados y diversas ramas de la economía digital que operan desde la ciudad para el resto del mercado europeo.
Los resultados de esta apuesta por el empleo cualificado son ya una realidad tangible. Se han creado más de mil puestos de trabajo directos de alta especialización. Además, nuevas alternativas profesionales para los jóvenes ceutíes han surgido, evitando el éxodo de talento local hacia otras regiones. También ha surgido una nueva clase media cuya prosperidad está ligada al mérito y al conocimiento especializado en lugar de a las transferencias públicas.
El impacto de este cambio es significativo. La diversificación de la base fiscal ha permitido reducir la vulnerabilidad de Ceuta ante actividades de bajo valor añadido. El sector del juego online representa aproximadamente el 10% del PIB local, lo que demuestra el éxito de esta estrategia. Sin embargo, Celaya advierte que España todavía tiene retos pendientes, ya que el país invierte solo un 1,5% de su PIB en I+D, situándose lejos de potencias tecnológicas como Alemania, Corea del Sur o Estados Unidos.
Para que la tecnología genere estabilidad social, es imprescindible el desarrollo del talento humano. La universidad en Ceuta no actúa únicamente como un centro docente, sino como una infraestructura estratégica que alinea la formación académica con las demandas reales del mercado laboral, priorizando los idiomas y las competencias digitales.
Finalmente, Celaya propone que la verdadera competitividad española dependerá de la capacidad de atraer centros de I+D y de integrar la inteligencia artificial en los procesos productivos sin penalizar fiscalmente a quienes generan riqueza e innovación.