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El despilfarro alimentario, un problema persistente en Cataluña. Según los últimos datos de la Agència de Residus de Catalunya (ARC), la cantidad de desperdicios que terminan en la basura orgánica del circuito público de recogida selectiva de residuos ha caído un 21% en la última década.
Este descenso refleja una mayor conciencia y planificación en el consumo de alimentos, lo que reduce la cantidad de restos que acaban en la basura. Se estima que se han evitado más de medio kilo de comida desperdiciada por año.
El problema del despilfarro alimentario sigue siendo significativo en Cataluña. Según los registros, cada hogar desperdiça al menos un 10% de sus alimentos, lo que suma casi 174.000 toneladas de comida despericiada anualmente.
La causa principal del problema es la falta de planificación y conciencia sobre el consumo de alimentos. Los catalanes a menudo no se dan cuenta de cuánto se desvían desde su cesta de compra, lo que lleva al desperdicio.
En los últimos años, las campañas de concienciación han ayudado a promover medidas como la planificación de menús y el aprovechamiento de sobras. También se ha entrado en vigor la ley contra el desperdicio alimentario, que obliga a empresas y administraciones a reducir las pérdidas.
Aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, el descenso en el desperdicio orgánico es un buen signo. La Agència de Residus de Catalunya seguirá monitoreando los indicadores para asegurarse de que se continúen reduciendo la cantidad de basura orgánica.
En resumen, el despilfarro alimentario sigue siendo un problema en Cataluña, pero gracias a la concienciación y las campañas de promoción, es posible que en el futuro podamos ver una mayor planificación y aprovechamiento de alimentos.
Este descenso refleja una mayor conciencia y planificación en el consumo de alimentos, lo que reduce la cantidad de restos que acaban en la basura. Se estima que se han evitado más de medio kilo de comida desperdiciada por año.
El problema del despilfarro alimentario sigue siendo significativo en Cataluña. Según los registros, cada hogar desperdiça al menos un 10% de sus alimentos, lo que suma casi 174.000 toneladas de comida despericiada anualmente.
La causa principal del problema es la falta de planificación y conciencia sobre el consumo de alimentos. Los catalanes a menudo no se dan cuenta de cuánto se desvían desde su cesta de compra, lo que lleva al desperdicio.
En los últimos años, las campañas de concienciación han ayudado a promover medidas como la planificación de menús y el aprovechamiento de sobras. También se ha entrado en vigor la ley contra el desperdicio alimentario, que obliga a empresas y administraciones a reducir las pérdidas.
Aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, el descenso en el desperdicio orgánico es un buen signo. La Agència de Residus de Catalunya seguirá monitoreando los indicadores para asegurarse de que se continúen reduciendo la cantidad de basura orgánica.
En resumen, el despilfarro alimentario sigue siendo un problema en Cataluña, pero gracias a la concienciación y las campañas de promoción, es posible que en el futuro podamos ver una mayor planificación y aprovechamiento de alimentos.