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Catalunya se ha convertido en uno de los primeros lugares del mundo en aprobar un presupuesto de carbono, una herramienta clave para acelerar el recorte de emisiones necesarias para frenar la crisis climática. Esta medida fue aprobada este jueves por el Parlament, estableciendo por primera vez qué máximo de emisiones se pueden generar en los próximos cinco años sin incumplir con los compromisos climáticos internacionales.
El acuerdo establece un techo de emisiones de 160 toneladas entre ahora y 2030, lo que equivale a un recorte del 31% respecto a los niveles de 1990. Para lograrlo, se ha propuesto un paquete de medidas como el impulso a la movilidad eléctrica, el refuerzo del transporte público y el despliegue masivo de renovables.
Estas cuentas de carbono se han aprobado con los 68 votos a favor del PSC, ERC y los Comuns; las 56 abstenciones de Junts, el PP, la CUP y Aliança Catalana y los únicos 11 votos en contra de Vox.
El Parlament también ha acordado empezar a elaborar los cálculos para los siguientes quinquenios, mientras que el Comité de Expertos sobre Cambio Climático (CEE) entregará durante el próximo año cuáles son los límites de emisiones recomendados para 2035 y su distribución sectorial.
El acuerdo incluye una cláusula que obliga a todas las grandes infraestructuras, incluido el aeropuerto, a entregar un informe demostrando que su actividad es compatible con los presupuestos de carbono.
Catalunya se ha convertido oficialmente en uno de los pocos lugares del mundo con un presupuesto de carbono. Hasta ahora, tan solo países como Reino Unido y Japón han desplegado un sistema de este tipo para guiar su estrategia de descarbonización.
El Govern puso sobre la mesa la necesidad de elaborar unos presupuestos de carbono en el año 2017 cuando se estableció por primera vez el objetivo de elaborar una hoja de ruta para acelerar y ordenar la descarbonización del territorio.
Antes de las votaciones, se celebró el debate entre los grupos del Parlament que ha destacado por su tono positivo. Todos los partidos, excepto Vox y Aliança Catalana, han podido hacer aportaciones al acuerdo final con propuestas propias.
La sensación este jueves en el Parlament es que Catalunya ha dado un paso adelante en este tema, pero que aún le queda mucho camino por recorrer. "Más vale tener unos presupuestos de carbono regulares, que no tenerlos", ha resumido del diputado Jordi Munell.
El acuerdo establece un techo máximo de emisiones y no solo un objetivo general de recorte, una estrategia que los científicos definen como las "transparente" y "eficaz".
El acuerdo establece un techo de emisiones de 160 toneladas entre ahora y 2030, lo que equivale a un recorte del 31% respecto a los niveles de 1990. Para lograrlo, se ha propuesto un paquete de medidas como el impulso a la movilidad eléctrica, el refuerzo del transporte público y el despliegue masivo de renovables.
Estas cuentas de carbono se han aprobado con los 68 votos a favor del PSC, ERC y los Comuns; las 56 abstenciones de Junts, el PP, la CUP y Aliança Catalana y los únicos 11 votos en contra de Vox.
El Parlament también ha acordado empezar a elaborar los cálculos para los siguientes quinquenios, mientras que el Comité de Expertos sobre Cambio Climático (CEE) entregará durante el próximo año cuáles son los límites de emisiones recomendados para 2035 y su distribución sectorial.
El acuerdo incluye una cláusula que obliga a todas las grandes infraestructuras, incluido el aeropuerto, a entregar un informe demostrando que su actividad es compatible con los presupuestos de carbono.
Catalunya se ha convertido oficialmente en uno de los pocos lugares del mundo con un presupuesto de carbono. Hasta ahora, tan solo países como Reino Unido y Japón han desplegado un sistema de este tipo para guiar su estrategia de descarbonización.
El Govern puso sobre la mesa la necesidad de elaborar unos presupuestos de carbono en el año 2017 cuando se estableció por primera vez el objetivo de elaborar una hoja de ruta para acelerar y ordenar la descarbonización del territorio.
Antes de las votaciones, se celebró el debate entre los grupos del Parlament que ha destacado por su tono positivo. Todos los partidos, excepto Vox y Aliança Catalana, han podido hacer aportaciones al acuerdo final con propuestas propias.
La sensación este jueves en el Parlament es que Catalunya ha dado un paso adelante en este tema, pero que aún le queda mucho camino por recorrer. "Más vale tener unos presupuestos de carbono regulares, que no tenerlos", ha resumido del diputado Jordi Munell.
El acuerdo establece un techo máximo de emisiones y no solo un objetivo general de recorte, una estrategia que los científicos definen como las "transparente" y "eficaz".