¡Ay, caramba! Me da mucha rabia pensar en cómo se han manipulado las emociones de la gente para distraerles del problema real. ¡Es como si Carmen Thyssen hubiera pedido a sus alumnos de arte y diseño que crearan una obra de arte con el objetivo de ocultar la verdad sobre este proyecto. Me parece que estamos ante un ejemplo perfecto de cómo se utiliza el poder y la riqueza para influir en la opinión pública.
Y, ¡hombre!, la ironía es que la baronesa Thyssen se presenta como una defensora del arte emergente y la cultura, pero en realidad está colaborando con una empresa que ha producido inversiones millonarias en el sector de la hotelería de lujo. ¿Es realmente un acto de amor por la ciudad si estamos hablando de una operación inmobiliaria especulativa? ¡Me parece más bien una forma de negocio y especulación!
Y, ¿qué se va a hacer con los vecinos de Barcelona que denuncian este proyecto? ¡Se les está silenciando con una performance artística y se están utilizando sus propias emociones contra ellos! Me parece que es hora de que la gente se despierte y comience a preguntar las verdaderas razones detrás de este proyecto. ¡La verdad debe salir a la luz!