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La baronesa Carmen Thyssen, futura dueña del futuro Museo Carmen Thyssen de Barcelona, ha presentado su legado artístico en un gesto emotivo y visualmente impactante. El Comèdia, uno de los cines emblemáticos de la ciudad, se convirtió en el escenario perfecto para una performance artística que busca apoyar al arte emergente y reivindicar el patrimonio cultural de Barcelona.
Con más de 90 alumnos de arte y diseño presentes, las butacas del Comèdia fueron transformadas en lienzos vibrantes y pancartas con lemas como "Se alquila" o "Ojalá un museo más no expulse de la ciudad". La ironía de los fondos buitre y cruces de cementerio sobre el edificio histórico que se está remodelando para convertirse en un museo con espacios comerciales fue un toque delicado en este acto.
Carmen Thyssen, acompañada por su hija Carmen Cervera, expresó su emoción y gratitud al presentar su legado a la ciudad. "Este es mi legado para Barcelona, quiero muchísimo a mi ciudad", declaró conmovida. El proyecto del museo, que se espera inaugurará en 2028, será un espacio internacional y abierto que busca promover el arte y la cultura.
Pero detrás de esta performance artística, hay una historia de desidia política y especulación inmobiliaria. El proyecto del museo fue sacado de sus papelones políticos debido a los duros años del procés y la sucesión de partidos en Ayuntamiento y Generalitat. Carmen Thyssen optó por la vía privada, con Stoneweg como socio, un grupo global de inversión que ha producido millonarias inversiones en el sector de la hotelería de lujo.
Los vecinos de Barcelona han denunciado el proyecto arquitectónico del futuro museo, calificándolo de "operación inmobiliaria especulativa" que "mutila totalmente el antiguo palacete". Pero desde Stoneweg, solo se ha hablado del "precioso acto" con los estudiantes. ¿Será que la performance artística de Carmen Thyssen sea una forma de distraer a la ciudadanía de los problemas reales?
Con más de 90 alumnos de arte y diseño presentes, las butacas del Comèdia fueron transformadas en lienzos vibrantes y pancartas con lemas como "Se alquila" o "Ojalá un museo más no expulse de la ciudad". La ironía de los fondos buitre y cruces de cementerio sobre el edificio histórico que se está remodelando para convertirse en un museo con espacios comerciales fue un toque delicado en este acto.
Carmen Thyssen, acompañada por su hija Carmen Cervera, expresó su emoción y gratitud al presentar su legado a la ciudad. "Este es mi legado para Barcelona, quiero muchísimo a mi ciudad", declaró conmovida. El proyecto del museo, que se espera inaugurará en 2028, será un espacio internacional y abierto que busca promover el arte y la cultura.
Pero detrás de esta performance artística, hay una historia de desidia política y especulación inmobiliaria. El proyecto del museo fue sacado de sus papelones políticos debido a los duros años del procés y la sucesión de partidos en Ayuntamiento y Generalitat. Carmen Thyssen optó por la vía privada, con Stoneweg como socio, un grupo global de inversión que ha producido millonarias inversiones en el sector de la hotelería de lujo.
Los vecinos de Barcelona han denunciado el proyecto arquitectónico del futuro museo, calificándolo de "operación inmobiliaria especulativa" que "mutila totalmente el antiguo palacete". Pero desde Stoneweg, solo se ha hablado del "precioso acto" con los estudiantes. ¿Será que la performance artística de Carmen Thyssen sea una forma de distraer a la ciudadanía de los problemas reales?