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La mujer que desmontó al franquismo sin saberlo. Carmen Díez de Rivera, la jefa de gabinete de Adolfo Suárez, fue una figura clave en la Transición española, pero su legado ha sido olvidado hasta hace unos días, cuando el Gobierno anunció que le otorgaría a título póstumo la Encomienda de la Orden Española de Carlos III. La política y aristócrata se convirtió en jefa de gabinete de Suárez en 1976, y su presencia marcó un punto de inflexión en el proceso de transición.
Su relación con Suárez no pasaba por ser buena. En la conversación que tuvo con un reportero de Blanco y Negro, se declaró firmemente en contra del sistema. "Lo peor que nos podía pasar es que nos llegara otro Pinochet". Lo que realmente le causó problemas fue que el propio Suárez se convirtió a su lado.
Díez de Rivera también habló abiertamente sobre la descolonización psicológica en torno a la mujer y su integración paritaria dentro de la actividad política. Se opuso a las amenazas de extinción que recibió y defendió el derecho al aborto. Su compromiso con la democracia, feminismo y ecologismo fue constante hasta el final de sus días.
Su biógrafa, Ana Romero, dice que Carmen es uno de los grandes personajes de la Transición española, pero que su figura ha sido olvidada. "La gente se fijaba en el rey Juan Carlos o en Felipe González y no veía a Carmen en el escenario político español".
En el momento en que Carmen murió de cáncer en 1999, estaba cerca del final de su vida pero seguía activa en la política. Su defensa del medio ambiente fue constante. Si hubiera habido una mujer como ella en el siglo XVIII, sería igual a las grandes figuras políticas europeas del momento.
Su relación con Suárez no pasaba por ser buena. En la conversación que tuvo con un reportero de Blanco y Negro, se declaró firmemente en contra del sistema. "Lo peor que nos podía pasar es que nos llegara otro Pinochet". Lo que realmente le causó problemas fue que el propio Suárez se convirtió a su lado.
Díez de Rivera también habló abiertamente sobre la descolonización psicológica en torno a la mujer y su integración paritaria dentro de la actividad política. Se opuso a las amenazas de extinción que recibió y defendió el derecho al aborto. Su compromiso con la democracia, feminismo y ecologismo fue constante hasta el final de sus días.
Su biógrafa, Ana Romero, dice que Carmen es uno de los grandes personajes de la Transición española, pero que su figura ha sido olvidada. "La gente se fijaba en el rey Juan Carlos o en Felipe González y no veía a Carmen en el escenario político español".
En el momento en que Carmen murió de cáncer en 1999, estaba cerca del final de su vida pero seguía activa en la política. Su defensa del medio ambiente fue constante. Si hubiera habido una mujer como ella en el siglo XVIII, sería igual a las grandes figuras políticas europeas del momento.