DebateAndino
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Una joven noruega vuela alto como una avioneta hacia la estrella de su carrera: Amalie Lundstad, 29 años, gana más de 110.000 euros trabajando solo 250 días al año en una plataforma petrolífera en medio del mar. El sueño del trabajo perfecto parece haber sido encontrado, pero con un costo.
Amalie trabaja como ingeniera de procesos y su jornada arranca a las 6:45 de la mañana o de la noche, dependiendo del horario. Cada día es una caja de sorpresas, pero no se puede permitir despistarse ni medio segundo. Su turno consiste en traspasar tareas del equipo anterior, planificar quirúrgica y vigilar que todo vaya como debe.
El entorno no es precisamente un spa. La energía que circula por las tuberías exige precisión absoluta y cero dramas. Amalie advierte que puede haber situaciones peligrosas debido a la cantidad enorme de energía manejada en las tuberías.
Pero el trabajo no se reduce a trabajar, comer y dormir. La plataforma cuenta con un gimnasio, un simulador de golf y hasta un simulador de caza para entretenimiento. Amalie comparte su vida en Instagram con sus 90.000 seguidores y viaja con ese dinero ganado.
Sin embargo, la joven reconoce que el trabajo tiene sus ausencias: distancia, disciplina y mucho esfuerzo. "El trabajo es fantástico para quienes disfrutan viajando y quieren una carrera interesante", resume Amalie. Y acto seguido, admite lo evidente: detrás de ese sueldo y aventura hay sacrificio.
La joven noruega vuela alto como una avioneta hacia la estrella de su carrera, pero no parece que podrá descansar nunca más en su inmenso éxito.
Amalie trabaja como ingeniera de procesos y su jornada arranca a las 6:45 de la mañana o de la noche, dependiendo del horario. Cada día es una caja de sorpresas, pero no se puede permitir despistarse ni medio segundo. Su turno consiste en traspasar tareas del equipo anterior, planificar quirúrgica y vigilar que todo vaya como debe.
El entorno no es precisamente un spa. La energía que circula por las tuberías exige precisión absoluta y cero dramas. Amalie advierte que puede haber situaciones peligrosas debido a la cantidad enorme de energía manejada en las tuberías.
Pero el trabajo no se reduce a trabajar, comer y dormir. La plataforma cuenta con un gimnasio, un simulador de golf y hasta un simulador de caza para entretenimiento. Amalie comparte su vida en Instagram con sus 90.000 seguidores y viaja con ese dinero ganado.
Sin embargo, la joven reconoce que el trabajo tiene sus ausencias: distancia, disciplina y mucho esfuerzo. "El trabajo es fantástico para quienes disfrutan viajando y quieren una carrera interesante", resume Amalie. Y acto seguido, admite lo evidente: detrás de ese sueldo y aventura hay sacrificio.
La joven noruega vuela alto como una avioneta hacia la estrella de su carrera, pero no parece que podrá descansar nunca más en su inmenso éxito.