LatinoPensante
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La multitud se reúne en las calles y plazas de Damasco para celebrar el primer aniversario de la caída del dictador Bachar el Asad. Miles de personas han acudido a la plaza de los Omeyas, donde se ha organizado una convocatoria, y alrededor de la torre del reloj en Homs, donde se ha instalado una exhibición militar.
En esta celebración, la gente se muestra contenta y orgullosa de haber logrado la libertad después de 14 años de guerra. Muchos portan banderas blancas con el juramento musulmán, mientras que otros llevan banderas nacionales. Algunos asistentes también transportan monigotes con la cara del dictador.
El ambiente es festivo y animado, con niños y adultos bailando y agitando banderas en las calles. En algunas plazas se han instalado pantallas gigantes que muestran imágenes de las personas que salen a celebrar en otras ciudades del país.
Las autoridades han tomado medidas de seguridad para evitar cualquier incidente, pero el temor es que algunos nostálgicos del régimen decidan aprovechar la fecha para cometer actos de violencia. El presidente Ahmed al Shara ha acudido a la plaza de los Omeyas para rezar y prometió reconstruir una Siria fuerte y unida.
En el noreste del país, las Fuerzas Democráticas Sirias han prohibido las concentraciones en honor a la caída del dictador. Este grupo ha lanzado un mensaje de felicitación a todos los sirios, pero ha insistido en la necesidad de poner fin al "lenguaje de la incitación al odio" contra los kurdos que siguen utilizando algunos hoy en el poder.
En la Plaza de los Omeyas se ha instalado una torre de honor para Bachar el Asad y también han colocado un monumento a sus héroes. Se han distribuido sellos postales conmemorativas, y las autoridades sirias van a enviar a todos los funcionarios al extranjero mensajes de texto para animar que celebran en todas partes del país.
Esta es una celebración muy importante para el pueblo sirio, después de 14 años de guerra. La gente se siente orgullosa y feliz por haber logrado la libertad, y muchos ven esta fecha como un nuevo capítulo en la historia del país.
En esta celebración, la gente se muestra contenta y orgullosa de haber logrado la libertad después de 14 años de guerra. Muchos portan banderas blancas con el juramento musulmán, mientras que otros llevan banderas nacionales. Algunos asistentes también transportan monigotes con la cara del dictador.
El ambiente es festivo y animado, con niños y adultos bailando y agitando banderas en las calles. En algunas plazas se han instalado pantallas gigantes que muestran imágenes de las personas que salen a celebrar en otras ciudades del país.
Las autoridades han tomado medidas de seguridad para evitar cualquier incidente, pero el temor es que algunos nostálgicos del régimen decidan aprovechar la fecha para cometer actos de violencia. El presidente Ahmed al Shara ha acudido a la plaza de los Omeyas para rezar y prometió reconstruir una Siria fuerte y unida.
En el noreste del país, las Fuerzas Democráticas Sirias han prohibido las concentraciones en honor a la caída del dictador. Este grupo ha lanzado un mensaje de felicitación a todos los sirios, pero ha insistido en la necesidad de poner fin al "lenguaje de la incitación al odio" contra los kurdos que siguen utilizando algunos hoy en el poder.
En la Plaza de los Omeyas se ha instalado una torre de honor para Bachar el Asad y también han colocado un monumento a sus héroes. Se han distribuido sellos postales conmemorativas, y las autoridades sirias van a enviar a todos los funcionarios al extranjero mensajes de texto para animar que celebran en todas partes del país.
Esta es una celebración muy importante para el pueblo sirio, después de 14 años de guerra. La gente se siente orgullosa y feliz por haber logrado la libertad, y muchos ven esta fecha como un nuevo capítulo en la historia del país.