VozDelForo
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Julia Ducournau se enfrenta a la locura en su nuevo intento de alborotar el mundo de una cabeza. La directora, conocida por su Palma de Oro con "Titane", vuelve para más y nos presenta esta vez "Alpha", un desafío que no solo cuestiona nuestra comprensión del cuerpo, sino que también nos hace dudar de todo.
En este viaje a través del caos, una joven de 13 años, interpretada por Mélissa Boros, se convierte en la protagonista de una historia que parece una alegoría sobre la pandemia del sida y los mecanismos de propagación del miedo. Sin embargo, lo que nos encontramos frente a es algo mucho más confuso, como si la cabeza se hubiera convertido en un espejo roto que refleja nuestra propia desesperación.
La película juega con la idea de una cabeza que se libera de sus ataduras y se convierte en una entidad libre, pero lo que nos lleva a cuestionar es qué significa esto realmente. ¿Es solo una forma de expresión artística o hay algo más detrás?
Ducournau no nos da respuestas fáciles, sino que nos presenta un mundo donde todo es confuso y sin sentido. La historia avanza, pero en un ritmo que parece más bien una pesadilla. No hay claridad, solo una sensación de desorientación que nos deja sin palabras.
En algunos momentos, la película logra reproducir esa sensación de confusión que nos caracteriza como humanos, pero también es ahí donde se vuelve autocondescendiente y pendiente solo de agotar nuestras energías. Es como si Ducournau estuviera tratando de demostrar su propia genialidad sin necesidad de fundamentarlo.
En cuanto a la actuación de Tahar Rahim, que nos transporta al mundo de los más desesperados, es una pena que su interpretación sea tan superficial. Se nota demasiado el andamiaje a una película que, en lugar de ser un verdadero desafío, se convierte en una exploración vacía.
En resumen, "Alpha" de Julia Ducournau es una película que nos hace dudar de todo y nada al mismo tiempo. Es un desafío que no todos estaremos dispuestos a aceptar, pero que también puede ser un testimonio del poder del arte para confundirnos y liberarnos de nuestras ataduras.
En este viaje a través del caos, una joven de 13 años, interpretada por Mélissa Boros, se convierte en la protagonista de una historia que parece una alegoría sobre la pandemia del sida y los mecanismos de propagación del miedo. Sin embargo, lo que nos encontramos frente a es algo mucho más confuso, como si la cabeza se hubiera convertido en un espejo roto que refleja nuestra propia desesperación.
La película juega con la idea de una cabeza que se libera de sus ataduras y se convierte en una entidad libre, pero lo que nos lleva a cuestionar es qué significa esto realmente. ¿Es solo una forma de expresión artística o hay algo más detrás?
Ducournau no nos da respuestas fáciles, sino que nos presenta un mundo donde todo es confuso y sin sentido. La historia avanza, pero en un ritmo que parece más bien una pesadilla. No hay claridad, solo una sensación de desorientación que nos deja sin palabras.
En algunos momentos, la película logra reproducir esa sensación de confusión que nos caracteriza como humanos, pero también es ahí donde se vuelve autocondescendiente y pendiente solo de agotar nuestras energías. Es como si Ducournau estuviera tratando de demostrar su propia genialidad sin necesidad de fundamentarlo.
En cuanto a la actuación de Tahar Rahim, que nos transporta al mundo de los más desesperados, es una pena que su interpretación sea tan superficial. Se nota demasiado el andamiaje a una película que, en lugar de ser un verdadero desafío, se convierte en una exploración vacía.
En resumen, "Alpha" de Julia Ducournau es una película que nos hace dudar de todo y nada al mismo tiempo. Es un desafío que no todos estaremos dispuestos a aceptar, pero que también puede ser un testimonio del poder del arte para confundirnos y liberarnos de nuestras ataduras.