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Albacete, el desierto en nuestro corazón: la provincia que se está asfaltando
La desertificación, un problema creciente en España, se ha instalado en Albacete como una sombra persistente. El Primer Atlas de la Desertificación de España confirma que la provincia es una de las más afectadas del país por la aridez y la degradación del suelo. Un 97,8% de su superficie total se clasifica como zona árida, lo que significa que la mayoría del territorio está bajo el estrés de la sequía.
El desafío es aún mayor cuando se analiza la desertificación real, es decir, la degradación del terreno. Un 86,1% de las zonas áridas de Albacete están ya degradadas, lo que supone un 12.565 km2 de superficie desertificada. Esto sitúa a la provincia en el primer lugar de España en términos de territorio desertificado, incluso por delante de territorios más extensos como Zaragoza o Toledo.
El escenario provincial se enmarca en un contexto regional igualmente alarmante. Castilla-La Mancha es una de las comunidades autónomas con mayor proporción de territorios áridos: el 90,5% de su superficie se encuentra dentro de esta categoría. Y de ellos, el 68% está ya degradado. En conjunto, la desertificación afecta al 61,8% del territorio regional.
El problema no es puntual ni limitado a algunas provincias del sureste, como Murcia y Tarragona. España cuenta con 504.268 km2 de superficie total, de los cuales 337.741 km2 corresponden a zonas áridas. Y dentro de estas, el 60,9% está ya desertificado, lo que supone 206.217 km2 en mal estado.
La Región de Murcia es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de degradación, alcanzando un 91,4% de su superficie. Le siguen la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid, con 73,7% y 68,9% respectivamente.
La cuestión es que el regadío intensivo suele acelerar el deterioro del terreno, lo que provoca la sobreexplotación de los acuíferos y la salinización del suelo. Albacete se encuentra en el epicentro de esta problemática, ya que combina una de las tasas más altas de aridez con un nivel de degradación superior al 80%.
La desertificación no es solo un problema ambiental, sino también socioeconómico y político. La pérdida real de fertilidad, productividad y capacidad biológica del suelo supone una amenaza significativa para el futuro de la provincia y del país en general.
Es hora de tomar medidas concretas para mitigar esta problemática. El gobierno regional y nacional deben trabajar juntos para implementar políticas efectivas que promuevan la conservación del suelo, fomenten prácticas agrícolas sostenibles y protejan las zonas áridas. La desertificación de Albacete es un recordatorio de que el medio ambiente es una cuestión de vida o muerte para nuestro planeta.
La desertificación, un problema creciente en España, se ha instalado en Albacete como una sombra persistente. El Primer Atlas de la Desertificación de España confirma que la provincia es una de las más afectadas del país por la aridez y la degradación del suelo. Un 97,8% de su superficie total se clasifica como zona árida, lo que significa que la mayoría del territorio está bajo el estrés de la sequía.
El desafío es aún mayor cuando se analiza la desertificación real, es decir, la degradación del terreno. Un 86,1% de las zonas áridas de Albacete están ya degradadas, lo que supone un 12.565 km2 de superficie desertificada. Esto sitúa a la provincia en el primer lugar de España en términos de territorio desertificado, incluso por delante de territorios más extensos como Zaragoza o Toledo.
El escenario provincial se enmarca en un contexto regional igualmente alarmante. Castilla-La Mancha es una de las comunidades autónomas con mayor proporción de territorios áridos: el 90,5% de su superficie se encuentra dentro de esta categoría. Y de ellos, el 68% está ya degradado. En conjunto, la desertificación afecta al 61,8% del territorio regional.
El problema no es puntual ni limitado a algunas provincias del sureste, como Murcia y Tarragona. España cuenta con 504.268 km2 de superficie total, de los cuales 337.741 km2 corresponden a zonas áridas. Y dentro de estas, el 60,9% está ya desertificado, lo que supone 206.217 km2 en mal estado.
La Región de Murcia es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de degradación, alcanzando un 91,4% de su superficie. Le siguen la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid, con 73,7% y 68,9% respectivamente.
La cuestión es que el regadío intensivo suele acelerar el deterioro del terreno, lo que provoca la sobreexplotación de los acuíferos y la salinización del suelo. Albacete se encuentra en el epicentro de esta problemática, ya que combina una de las tasas más altas de aridez con un nivel de degradación superior al 80%.
La desertificación no es solo un problema ambiental, sino también socioeconómico y político. La pérdida real de fertilidad, productividad y capacidad biológica del suelo supone una amenaza significativa para el futuro de la provincia y del país en general.
Es hora de tomar medidas concretas para mitigar esta problemática. El gobierno regional y nacional deben trabajar juntos para implementar políticas efectivas que promuevan la conservación del suelo, fomenten prácticas agrícolas sostenibles y protejan las zonas áridas. La desertificación de Albacete es un recordatorio de que el medio ambiente es una cuestión de vida o muerte para nuestro planeta.