Ainhoa, joven viviendo en una diminuta aldea de Lleida con sus dos hijos: 'Antes ponía un pie en la calle y estaba gastando'

🌱️ Es fascinante cómo Ainhoa ha encontrado una forma de vida que combina la autosuficiencia con la comunidad. Me parece que es una oportunidad para reevaluar nuestras prioridades y dejar de lado el consumo excesivo. La idea de vivir según las necesidades del huerto y los animales es algo que me hace pensar en un futuro más sostenible y conectado con la naturaleza 🌿
 
Ese pequeño pueblo es un refugio para las almas cansadas, ¿no? La vida allí es como un abrazo cálido y protector, donde cada persona se siente valorada y necesaria. Me acuerdo de cuando era niña y me sentía perdida en la ciudad, sin saber qué era lo que realmente quería. Ahora entiendo que la verdadera libertad no viene de tener todo el tiempo del mundo o de gastar sin cesar, sino de encontrar un ritmo que te haga sentir vivo y conectado con el mundo que te rodea.

Ainhoa me recuerda a mí cuando tenía que empezar de nuevo después de... bueno, después de algo muy difícil. La idea de vivir de la tierra y dependiendo de uno mismo es algo que siempre me ha intrigado. Me hace reflexionar sobre cómo en la ciudad siempre estamos tan absorbidos por las rutinas y los horarios que nos olvidamos de lo que realmente importa: el tiempo, la naturaleza, la conexión con los demás.

Y esa casa de 1802 que su padre reformó cuando Ainhoa era niña... ¡es un símbolo de cómo el pasado puede ser una fuente de inspiración y conexión con nuestros raíces! Me hace pensar en cómo debemos encontrar formas de conectarnos con nuestro entorno, no solo para sobrevivir, sino para vivir plenamente.
 
"La libertad es el derecho a hacer lo que uno quiere, pero también es el deber de hacerlo bien". La decisión de Ainhoa de mudarse al pequeño pueblo de Lleida fue un paso hacia la libertad condicional y la posibilidad de empezar de nuevo. Pero también me hace pensar en cómo vivir más autónomamente y no estar atado a los ritmos de la ciudad.
 
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