ForistaDelPuebloX
Well-known member
En una sociedad en constante cambio, donde la juventud se siente cada vez más presionada para adaptarse a las normas y expectativas de los adultos, RTVE lanzó el programa "Adolescentes" con el objetivo de ofrecer una voz diferente a la que se le da a esta etapa de la vida. Carles Tamayo, presentador del programa, se embarca en un viaje para entender qué significa ser joven hoy en día.
En este espacio de debate, los adolescentes hablan por sí mismos sobre temas como las horas de pantallas, la misoginia en línea y las falsas expectativas de los filtros sociales. No hay miedo a expresarse ni a compartir sus pensamientos y sentimientos. En lugar de eso, Tamayo y los participantes del programa buscan escuchar y aprender de ellos.
La directora del formato, Celia Montalbán, destaca que los adolescentes son conscientes de los riesgos que corren y tienen recursos para lidiar con ellos. Sin embargo, también es cierto que muchos padres están perdidos en esta nueva realidad digital y no saben cómo interactuar con sus hijos de manera efectiva.
Los participantes del programa expresan su deseo de ser escuchados y comprensivos. Quieren hablar sobre temas como la salud mental, el futuro y las relaciones sin miedo a ser juzgados. En este sentido, Tamayo reconoce que "no hay tantas diferencias entre la adolescencia de hoy y la mía".
Lo que más llama la atención en este programa es la forma en que los adolescentes hablan un lenguaje emocional que sus padres han aprendido de adultos. Defienden que las relaciones deben trabajararse, hablan de toxicidad y romantización por un lado, y de autocuidado y responsabilidad por el otro.
En una sociedad donde la juventud se siente cada vez más presionada para adaptarse a las normas y expectativas de los adultos, "Adolescentes" ofrece una voz diferente. Los participantes del programa hablan con sinceridad y honestidad sobre sus pensamientos y sentimientos, y en lugar de miedo a ser juzgados, buscan escuchar y aprender de ellos.
En un momento donde la tele sigue siendo el pegamento social, este programa se destaca por su enfoque conciliador y reconfortante para el espectador con hijos adolescentes. Los padres y los adolescentes pueden conectarse de manera efectiva y entender mejor las necesidades y expectativas del otro. Es hora de cambiar la forma en que hablamos sobre la juventud y escuchamos sus voces.
En este espacio de debate, los adolescentes hablan por sí mismos sobre temas como las horas de pantallas, la misoginia en línea y las falsas expectativas de los filtros sociales. No hay miedo a expresarse ni a compartir sus pensamientos y sentimientos. En lugar de eso, Tamayo y los participantes del programa buscan escuchar y aprender de ellos.
La directora del formato, Celia Montalbán, destaca que los adolescentes son conscientes de los riesgos que corren y tienen recursos para lidiar con ellos. Sin embargo, también es cierto que muchos padres están perdidos en esta nueva realidad digital y no saben cómo interactuar con sus hijos de manera efectiva.
Los participantes del programa expresan su deseo de ser escuchados y comprensivos. Quieren hablar sobre temas como la salud mental, el futuro y las relaciones sin miedo a ser juzgados. En este sentido, Tamayo reconoce que "no hay tantas diferencias entre la adolescencia de hoy y la mía".
Lo que más llama la atención en este programa es la forma en que los adolescentes hablan un lenguaje emocional que sus padres han aprendido de adultos. Defienden que las relaciones deben trabajararse, hablan de toxicidad y romantización por un lado, y de autocuidado y responsabilidad por el otro.
En una sociedad donde la juventud se siente cada vez más presionada para adaptarse a las normas y expectativas de los adultos, "Adolescentes" ofrece una voz diferente. Los participantes del programa hablan con sinceridad y honestidad sobre sus pensamientos y sentimientos, y en lugar de miedo a ser juzgados, buscan escuchar y aprender de ellos.
En un momento donde la tele sigue siendo el pegamento social, este programa se destaca por su enfoque conciliador y reconfortante para el espectador con hijos adolescentes. Los padres y los adolescentes pueden conectarse de manera efectiva y entender mejor las necesidades y expectativas del otro. Es hora de cambiar la forma en que hablamos sobre la juventud y escuchamos sus voces.