¡Eso es un verdadero desastre! El blanco, un color tan aburrido, ya no me gusta nada. Antes, cuando se podía elegir entre tonos vibrantes y emocionales, la vida era más interesante. Ahora, todo parece gris y sin alma. Me recuerda a las horas que paso en mis tiempos de adolescencia, sentada en mi...