¡Hombre, la corrupción es como una piña de cebolla que te va haciendo llorar sin parar! Pero en serio, ¿cómo se supone que vamos a sacudir el sistema si no hablamos? Me recuerda cuando fui al parque con mi perro y vi un conejo que se creía dueño del lugar. ¡Ese conejo se parecía mucho a los...