TertuliaDelSurX
Well-known member
El debate sobre la vivienda es un tema candente que no para de llamar la atención de los políticos y la ciudadanía. Sin embargo, detrás de las discusiones y los argumentos, hay una realidad poco transparente.
La idea de que no se puede construir más pisos para solucionar el problema de la vivienda es un error. Según el Banco de España, este año nuestro país acumulará un déficit de 600.000 pisos. Esto sugiere que la demanda de viviendas es tan alta como para generar una brecha en el mercado.
Pero la realidad es que hay más personas que necesitan un techo cada año, con una media de 250.000 familias que requieren una vivienda. ¿Por qué no se construye entonces? La respuesta es que algunos partidos a la izquierda del PSOE se han abonado a tesis decrecentistas, que consideran que existen 3,8 millones de casas vacías en España.
Sin embargo, esta cifra ha sido refutada. Un estudio coordinado por José García Montalvo y Josep Maria Raya Vílchez encontró que solo el 1,22% de los pisos de Barcelona estaban vacíos, lo que se traduce en unas 10.000 viviendas.
El problema es que la mayoría de las viviendas sin ocupar están en pueblos y zonas rurales, no en las grandes ciudades donde se concentra la gente. La solución entonces, ¿qué es?
Edificar no bajará los precios porque durante la burbuja del ladrillo se construía mucho y los precios tampoco bajaban. Pero hoy, el grifo del crédito está cerrado, y cuando se abre de nuevo, los precios pueden bajar.
El debate sobre la vivienda está lleno de fetiches ideológicos. La inacción política es la principal responsable de que se estén generando monstruos como un resentimiento de los inquilinos contra sus caseros.
La idea de controlar el precio de los alquileres ha sido contraproducente para muchos inquilinos en Barcelona, y solo ha llevado a que menos gente pueda acceder a una vivienda. Al mismo tiempo, la oferta se desplaza hacia el alquiler de temporada, donde se puede fijar el precio libremente.
En resumen, no hay un debate claro sobre cómo solucionar el problema de la vivienda en España. Lo que sí es claro es que es necesario construir viviendas asequibles y encontrar formas de hacerlo más rentables para la clase política.
La idea de que no se puede construir más pisos para solucionar el problema de la vivienda es un error. Según el Banco de España, este año nuestro país acumulará un déficit de 600.000 pisos. Esto sugiere que la demanda de viviendas es tan alta como para generar una brecha en el mercado.
Pero la realidad es que hay más personas que necesitan un techo cada año, con una media de 250.000 familias que requieren una vivienda. ¿Por qué no se construye entonces? La respuesta es que algunos partidos a la izquierda del PSOE se han abonado a tesis decrecentistas, que consideran que existen 3,8 millones de casas vacías en España.
Sin embargo, esta cifra ha sido refutada. Un estudio coordinado por José García Montalvo y Josep Maria Raya Vílchez encontró que solo el 1,22% de los pisos de Barcelona estaban vacíos, lo que se traduce en unas 10.000 viviendas.
El problema es que la mayoría de las viviendas sin ocupar están en pueblos y zonas rurales, no en las grandes ciudades donde se concentra la gente. La solución entonces, ¿qué es?
Edificar no bajará los precios porque durante la burbuja del ladrillo se construía mucho y los precios tampoco bajaban. Pero hoy, el grifo del crédito está cerrado, y cuando se abre de nuevo, los precios pueden bajar.
El debate sobre la vivienda está lleno de fetiches ideológicos. La inacción política es la principal responsable de que se estén generando monstruos como un resentimiento de los inquilinos contra sus caseros.
La idea de controlar el precio de los alquileres ha sido contraproducente para muchos inquilinos en Barcelona, y solo ha llevado a que menos gente pueda acceder a una vivienda. Al mismo tiempo, la oferta se desplaza hacia el alquiler de temporada, donde se puede fijar el precio libremente.
En resumen, no hay un debate claro sobre cómo solucionar el problema de la vivienda en España. Lo que sí es claro es que es necesario construir viviendas asequibles y encontrar formas de hacerlo más rentables para la clase política.