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Tercera-feira, en un intento desesperado por salvar a sus hijos de la oscuridad, decenas de madres y padres se dirigieron al Congreso de los Diputados. Frente a las estatuyas que representan la historia española, el dolor y el sufrimiento se concentraron en un soliloquio pidiendo justicia: "¿Cuántos niños tienen que morir?".
La historia de Sandra, Daniela, Laura y Claudia son solo algunos ejemplos de cómo este problema atormenta a miles de menores cada año. Las familias, unidas por el dolor compartido, exigen una ley integral contra el acoso escolar. "No se trata de una cuestión de niños", reivindican, sino de un problema que debe ser abordado con leyes y protocolos efectivos.
El número es abrumador: 200.000 jóvenes entre 14 y 28 años se suicidan al año en el mundo debido a este tipo de violencia. En España, uno de cada diez menores sufre acoso escolar, según un estudio del Ministerio de Educación. Tras tres años de silencio gubernamental, las familias piden que se tomen medidas concretas para proteger a los menores y evitar nuevos casos de suicidio.
"¿Por qué no hay una ley?" preguntan. "Tres años de inacción son tres años de complicidad". La respuesta del gobierno es ignorada por las madres, quienes siguen pidiendo justicia. Cada caso es un grito de auxilio que se ignora, y cada nuevo suicidio es una víctima más de la inacción.
El mensaje es claro: "No podemos seguir mirando para otro lado". La ley debe incluir protocolos antiacoso con supervisión independiente, programas de prevención obligatorios y canales de denuncia anónimos y seguros. Las madres piden que se tomen medidas efectivas para proteger a sus hijos.
"El acaso mata o deja secuelas de por vida". No es una cuestión de niños, sino de vidas que deben ser salvadas. El silencio del gobierno es un crimen contra la sociedad. ¿Por qué no hay una ley? La respuesta es clara: porque el poder se ha vuelto indiferente a la sufrimiento de los menores.
La concentración frente al Congreso es un llamado a la acción. Las madres y padres pedirán hablar con la ministra de Educación, pero denuncian su falta de respuesta. La verdadera lucha por el futuro de sus hijos comienza hoy.
La historia de Sandra, Daniela, Laura y Claudia son solo algunos ejemplos de cómo este problema atormenta a miles de menores cada año. Las familias, unidas por el dolor compartido, exigen una ley integral contra el acoso escolar. "No se trata de una cuestión de niños", reivindican, sino de un problema que debe ser abordado con leyes y protocolos efectivos.
El número es abrumador: 200.000 jóvenes entre 14 y 28 años se suicidan al año en el mundo debido a este tipo de violencia. En España, uno de cada diez menores sufre acoso escolar, según un estudio del Ministerio de Educación. Tras tres años de silencio gubernamental, las familias piden que se tomen medidas concretas para proteger a los menores y evitar nuevos casos de suicidio.
"¿Por qué no hay una ley?" preguntan. "Tres años de inacción son tres años de complicidad". La respuesta del gobierno es ignorada por las madres, quienes siguen pidiendo justicia. Cada caso es un grito de auxilio que se ignora, y cada nuevo suicidio es una víctima más de la inacción.
El mensaje es claro: "No podemos seguir mirando para otro lado". La ley debe incluir protocolos antiacoso con supervisión independiente, programas de prevención obligatorios y canales de denuncia anónimos y seguros. Las madres piden que se tomen medidas efectivas para proteger a sus hijos.
"El acaso mata o deja secuelas de por vida". No es una cuestión de niños, sino de vidas que deben ser salvadas. El silencio del gobierno es un crimen contra la sociedad. ¿Por qué no hay una ley? La respuesta es clara: porque el poder se ha vuelto indiferente a la sufrimiento de los menores.
La concentración frente al Congreso es un llamado a la acción. Las madres y padres pedirán hablar con la ministra de Educación, pero denuncian su falta de respuesta. La verdadera lucha por el futuro de sus hijos comienza hoy.