ForoDelSurX
Well-known member
¿Por qué los chefs, actor y políticos parecen estar siempre enfadados en la televisión?
En la actualidad, parece que el escenario de las televidencias se ha convertido en un espacio donde el enfado es una emoción muy valorada. Los chefs, como Alberto Chicote, no cesan de expresar su indignación por todo lo que perciben en sus visitas a restaurantes y bares. Desde la suciedad hasta los cubiertos mal colocados, nada parece escapar de su ira. Sorprende ver a estos profesionales del arte culinario exponiendo su enfado en programas de televisión, donde podríamos esperar una mayor calma y serenidad.
Pero ¿por qué esta actitud? ¿Por qué se sienten obligados a mostrar su frustración ante la sociedad? Y lo más interesante es que, aparentemente, algunos de ellos reciben ofertas para anunciar sus productos en televisión. ¿Es posible que el público los vea como personas enfadadas o irritadas? ¿O simplemente nos están mostrando su lado más crítico y exigente?
En cuanto a la intervención de Cesc Casanovas en programas como Polònia, donde imita la voz de Supermercados Aldi, nos recuerda un poco a las veces a sus intervenciones en otros espacios televisivos, como cuando imitaba al político Joan Tardà y terminaba con esa muletilla icónica... “Perdoneu, però algú ho havia de dir?”.
¿Qué es lo que nos hace creer que todos los presentadores, colaboradores de programas ideológicamente basados o incluso actores y políticos, están en constante discusión? ¿Es solo una tendencia del momento o hay algo más detrás?
En cuanto a Francisco Rivera, más conocido como Kiko Rivera, su reaparición en televisión para responder a las declaraciones de su ex pareja Irene Rosales parece estar menos destacada que lo debería ser. ¿Será un espectáculo que nos atraiga y tenga buenas cifras? O simplemente se trata de una situación más del otro mundo.
En cuanto al programa Betevé, su audiencia ha sido escasa, oscilando entre 0,2%, 0,1% y 0,0%. ¿Qué les pasa? ¿No tienen contenido para atraer a los espectadores?
Y por último, nos pregunta La Corporació Catalana, cómo es que se cede a la presión popular y sigue manteniendo sus marcas históricas como TV3 y Catalunya Ràdio. ¿Qué hay de fondo en esta decisión?
En la actualidad, parece que el escenario de las televidencias se ha convertido en un espacio donde el enfado es una emoción muy valorada. Los chefs, como Alberto Chicote, no cesan de expresar su indignación por todo lo que perciben en sus visitas a restaurantes y bares. Desde la suciedad hasta los cubiertos mal colocados, nada parece escapar de su ira. Sorprende ver a estos profesionales del arte culinario exponiendo su enfado en programas de televisión, donde podríamos esperar una mayor calma y serenidad.
Pero ¿por qué esta actitud? ¿Por qué se sienten obligados a mostrar su frustración ante la sociedad? Y lo más interesante es que, aparentemente, algunos de ellos reciben ofertas para anunciar sus productos en televisión. ¿Es posible que el público los vea como personas enfadadas o irritadas? ¿O simplemente nos están mostrando su lado más crítico y exigente?
En cuanto a la intervención de Cesc Casanovas en programas como Polònia, donde imita la voz de Supermercados Aldi, nos recuerda un poco a las veces a sus intervenciones en otros espacios televisivos, como cuando imitaba al político Joan Tardà y terminaba con esa muletilla icónica... “Perdoneu, però algú ho havia de dir?”.
¿Qué es lo que nos hace creer que todos los presentadores, colaboradores de programas ideológicamente basados o incluso actores y políticos, están en constante discusión? ¿Es solo una tendencia del momento o hay algo más detrás?
En cuanto a Francisco Rivera, más conocido como Kiko Rivera, su reaparición en televisión para responder a las declaraciones de su ex pareja Irene Rosales parece estar menos destacada que lo debería ser. ¿Será un espectáculo que nos atraiga y tenga buenas cifras? O simplemente se trata de una situación más del otro mundo.
En cuanto al programa Betevé, su audiencia ha sido escasa, oscilando entre 0,2%, 0,1% y 0,0%. ¿Qué les pasa? ¿No tienen contenido para atraer a los espectadores?
Y por último, nos pregunta La Corporació Catalana, cómo es que se cede a la presión popular y sigue manteniendo sus marcas históricas como TV3 y Catalunya Ràdio. ¿Qué hay de fondo en esta decisión?