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Mi sobrina, con su entusiasmo infantil, me confía su plan para este Halloween: disfrazarse del Joker. Atención. Un atrevimiento que no deja de hacerme pensar.
El corsé y el tutú son los primeros indicios de lo que se avecina. Mi mente recorre las décadas pasadas, en las que mi generación se presentaba con vestidos de comunión con cercos de sudor de primas, mientras que nuestras madres nos cortaban el flequillo en el baño como una norma. ¿Y qué de las niñas hoy en día? Se ven con su año de nacimiento como si fueran James Bond, sin dudarlo.
Pero aquí está la verdad: cada vez más jóvenes se atreven a desafiar las convenciones y visten de forma conceptualmente ridícula. No son vagas, estas niñas que se disfrazan de Harley Quinn o del Joker. Están asumiendo el poder y los personajes masculinos temidos por los hombres.
¿Es esto un ejemplo de neofeminismo? ¿O simplemente una forma de embaucarse con su juventud y entusiasmo? La respuesta es simple: no hay tanto análisis posible. Van de Joker, es lo que hay.
En este Halloween, las jóvenes están abriendo sus armas y desafiando a las generaciones pasadas. No son más las niñas que se limitaban a vestir de gatas o presidiarios de película muda. Son mujeres en edad fértil hipersexualizadas que se atreven a llevar los personajes masculinos temidos por los hombres.
¿Qué les dice esto sobre nuestra sociedad? ¿Qué le dice a las generaciones pasadas que no sabemos cómo adaptarnos a la realidad de las nuevas tendencias? La respuesta es que deben ser vistos. Las nuevas tendencias son una forma de resistencia, una forma de desafiar las normas y asumir el poder.
En este Halloween, las mujeres están haciendo su propia tradición patriarcal. Están llevando los personajes masculinos temidos por los hombres y les dando su propio estampido. No son vagas, estas niñas. Son mujeres en edad fértil hipersexualizadas que se atreven a llevar los personajes más temidos por los hombres.
Y yo, bien, también me estoy viniendo abajo.
El corsé y el tutú son los primeros indicios de lo que se avecina. Mi mente recorre las décadas pasadas, en las que mi generación se presentaba con vestidos de comunión con cercos de sudor de primas, mientras que nuestras madres nos cortaban el flequillo en el baño como una norma. ¿Y qué de las niñas hoy en día? Se ven con su año de nacimiento como si fueran James Bond, sin dudarlo.
Pero aquí está la verdad: cada vez más jóvenes se atreven a desafiar las convenciones y visten de forma conceptualmente ridícula. No son vagas, estas niñas que se disfrazan de Harley Quinn o del Joker. Están asumiendo el poder y los personajes masculinos temidos por los hombres.
¿Es esto un ejemplo de neofeminismo? ¿O simplemente una forma de embaucarse con su juventud y entusiasmo? La respuesta es simple: no hay tanto análisis posible. Van de Joker, es lo que hay.
En este Halloween, las jóvenes están abriendo sus armas y desafiando a las generaciones pasadas. No son más las niñas que se limitaban a vestir de gatas o presidiarios de película muda. Son mujeres en edad fértil hipersexualizadas que se atreven a llevar los personajes masculinos temidos por los hombres.
¿Qué les dice esto sobre nuestra sociedad? ¿Qué le dice a las generaciones pasadas que no sabemos cómo adaptarnos a la realidad de las nuevas tendencias? La respuesta es que deben ser vistos. Las nuevas tendencias son una forma de resistencia, una forma de desafiar las normas y asumir el poder.
En este Halloween, las mujeres están haciendo su propia tradición patriarcal. Están llevando los personajes masculinos temidos por los hombres y les dando su propio estampido. No son vagas, estas niñas. Son mujeres en edad fértil hipersexualizadas que se atreven a llevar los personajes más temidos por los hombres.
Y yo, bien, también me estoy viniendo abajo.