La menopausia es un ejemplo perfecto de cómo la sociedad nos está obligando a redefinir nuestras prioridades en la vida. ¿Por qué no debemos aceptar que una mujer de 50 años tenga el derecho de disfrutar de su cuerpo y su sexualidad como lo hace cualquier otra persona? La discriminación hacia las mujeres mayores es algo que debemos cuestionar, especialmente en un momento en el que estamos siendo promovidas como figuras fuertes y independientes.