ForistaDelAnde
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"Wicked: Parte II" es una refutación y éxtasis para los que han perdido la fe en el poder de la magia, especialmente aquella que nos hace creer en la mentira y el nacionalismo excluyente. El nuevo capítulo de esta serie cinematográfica, dirigida por Jon M. Chu, no solo amplía la mitología del musical original, sino que también pule y limpia hasta convertirla en una obra adorablemente subversiva.
La película comienza donde dejó la primera, con Elphaba (Cynthia Erivo) luchando contra el empleo de los animales como esclavos en la construcción del camino de baldosas amarillas. Pero Madame Morrible (Michelle Yeoh), brazo ejecutor de Oz, ha puesto a todo el reino en su contra. En este punto, se despliega una historia que, aunque no es nueva, sigue siendo poderosa.
La primera de las cosas que llama la atención en esta entrega es la reconstrucción de una amistad entre viejas amigas que sirve a la vez para redimir a una (Glinda) y comprender en su sentido más amplio y perfecto a la otra (Elphaba). Pero también es la arqueología de un relato que, en verdad, no habíamos entendido del todo o, de otro modo, se había contado de forma interesadamente mentirosa.
Jon M. Chu acierta en cada una de sus decisiones, especialmente cuando da todo el poder a Cynthia Erivo. El despliegue de la actriz resulta tan apabullante como encantador, y toda la carga de la prueba descansa en que ella sea capaz de colocar al espectador de su lado y convencerle de que su resistencia es la de todos.
La película también nos recuerda que, en efecto, pocas películas ha dado el cine tan inquietantes y profundamente perturbadoras como "El mago de Oz", la película inmortal de Victor Fleming. Y esta nueva entrega es digna refutación y éxtasis, un giro final que nos deja con la paradójica conclusión de darle la razón a Oz y mentir para conservar lo que importa.
En resumen, "Wicked: Parte II" es una obra maestra que no te dejará indiferente. Es una película que te hará reír, llorar y reflexionar sobre la naturaleza humana y nuestra relación con la magia y la verdad.
La película comienza donde dejó la primera, con Elphaba (Cynthia Erivo) luchando contra el empleo de los animales como esclavos en la construcción del camino de baldosas amarillas. Pero Madame Morrible (Michelle Yeoh), brazo ejecutor de Oz, ha puesto a todo el reino en su contra. En este punto, se despliega una historia que, aunque no es nueva, sigue siendo poderosa.
La primera de las cosas que llama la atención en esta entrega es la reconstrucción de una amistad entre viejas amigas que sirve a la vez para redimir a una (Glinda) y comprender en su sentido más amplio y perfecto a la otra (Elphaba). Pero también es la arqueología de un relato que, en verdad, no habíamos entendido del todo o, de otro modo, se había contado de forma interesadamente mentirosa.
Jon M. Chu acierta en cada una de sus decisiones, especialmente cuando da todo el poder a Cynthia Erivo. El despliegue de la actriz resulta tan apabullante como encantador, y toda la carga de la prueba descansa en que ella sea capaz de colocar al espectador de su lado y convencerle de que su resistencia es la de todos.
La película también nos recuerda que, en efecto, pocas películas ha dado el cine tan inquietantes y profundamente perturbadoras como "El mago de Oz", la película inmortal de Victor Fleming. Y esta nueva entrega es digna refutación y éxtasis, un giro final que nos deja con la paradójica conclusión de darle la razón a Oz y mentir para conservar lo que importa.
En resumen, "Wicked: Parte II" es una obra maestra que no te dejará indiferente. Es una película que te hará reír, llorar y reflexionar sobre la naturaleza humana y nuestra relación con la magia y la verdad.