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En un complejo forestal del norte de Tailandia, tres tigres de la región indochina habían sido colgados con collares GPS. Los expertos ambientales que los monitoreaban ya no podían ocultar su sorpresa al descubrir que este comportamiento era una "presa" desconcertante para ellos. El equipo de conservación, que se dedicaba a estudiar la vida silvestre en el Complejo Forestal Dong Phayayen-Khao (DPKY-FC), había optado por este método para monitorear el comportamiento de estos animales, ya que la población de tigres era escasa en la zona.
Según estimaciones, tan solo se encontraban entre 20 y 30 tigres de Indochina en un área vasta de seis mil kilómetros cuadrados. En cambio, el complejo forestal occidental de Tailandia había experimentado una crecida espectacular en el último década, según revelaba la publicación griega EPT News.
El macho adulto Srikosa y las jóvenes hermanas Chantra y Pianporn habían sido objeto de este seguimiento. Gracias a los avances tecnológicos, los ambientalistas pudieron acceder a datos cruciales sobre el comportamiento de estos tigres y su ecología. El descubrimiento resultante fue impactante: Srikosa y sus hermanas habían alterado su dieta.
En lugar de consumir presas de mayor tamaño como bantengs o gaures, los tigres del DPKY-FC se centraban en pequeñas presas como jabalíes y ciervos. Este comportamiento era raro y revelaba la escasez de presas grandes. Otro factor que preocupaba a los conservacionistas era que partes del complejo estaban consideradas "bosques vacíos", lo que significaba zonas sin tigres durante más de diez años.
El equipo de conservación planeaba realizar un análisis completo de las amenazas, incluyendo la caza clandestina y los grandes proyectos de infraestructura que promovían el acceso a los cazadores al hábitat y su fragmentación. Los expertos creían que si se mitigaban estos factores, tanto las presas como las poblaciones de tigres podrían recuperarse.
A pesar de que el programa estaba en etapas prematuras, la información proporcionada por los collares GPS se consideraba un método valioso para comprender y proteger a los últimos tigres de Indochina tanto en el DPKY-FC como a nivel global.
Según estimaciones, tan solo se encontraban entre 20 y 30 tigres de Indochina en un área vasta de seis mil kilómetros cuadrados. En cambio, el complejo forestal occidental de Tailandia había experimentado una crecida espectacular en el último década, según revelaba la publicación griega EPT News.
El macho adulto Srikosa y las jóvenes hermanas Chantra y Pianporn habían sido objeto de este seguimiento. Gracias a los avances tecnológicos, los ambientalistas pudieron acceder a datos cruciales sobre el comportamiento de estos tigres y su ecología. El descubrimiento resultante fue impactante: Srikosa y sus hermanas habían alterado su dieta.
En lugar de consumir presas de mayor tamaño como bantengs o gaures, los tigres del DPKY-FC se centraban en pequeñas presas como jabalíes y ciervos. Este comportamiento era raro y revelaba la escasez de presas grandes. Otro factor que preocupaba a los conservacionistas era que partes del complejo estaban consideradas "bosques vacíos", lo que significaba zonas sin tigres durante más de diez años.
El equipo de conservación planeaba realizar un análisis completo de las amenazas, incluyendo la caza clandestina y los grandes proyectos de infraestructura que promovían el acceso a los cazadores al hábitat y su fragmentación. Los expertos creían que si se mitigaban estos factores, tanto las presas como las poblaciones de tigres podrían recuperarse.
A pesar de que el programa estaba en etapas prematuras, la información proporcionada por los collares GPS se consideraba un método valioso para comprender y proteger a los últimos tigres de Indochina tanto en el DPKY-FC como a nivel global.