Una madre y una tía se sientan en el banquillo de los acusados debido a un litigio que ha durado medio siglo por la tumba de su sobrino. El pequeño falleció de leucemia en 1973 mientras le cuidaba su tía paterna, quien ahora se ve obligada a defender su derecho a descansar en paz.
La historia comienza en la década de 1970 cuando la tía, F.R.V., tenía solo 19 años y se vio obligada a cuidar a un bebé de un mes después de que sus padres emigraran a Holanda. El niño falleció en el Hospital de la Paz, donde su tía estaba presente.
Cuando la tía falleció en 2019, su cuñada y sobrino comenzaron a atacarla demandándola por la tumba que había comprado en 1988 para sí misma. La tía se negó a entregar el cuerpo del niño, argumentando que no quería mezclar sus restos con los de sus padres.
El litigio se ha convertido en un tema polémico, con varios días antes de su muerte, la tía abrió la tumba para llevarse los restos del niño y dejarlos con sus hermanos. Sin embargo, cuando el niño falleció en 2019, su sobrino y cuñada comenzaron a atacarla por denunciar el litigio.
El caso ha generado un gran revuelo, incluso llegando a ser recordado la exhumación del cuerpo de Franco después de 50 años sin problemas. El abogado de la tía argumenta que es imposible determinar los restos del niño porque ya se han vuelto polvo y están mezclados con los de sus padres.
La tía, quien ha pasado por una gran cantidad de su vida cuidando a un bebé solo después de que sus padres emigraron, quiere vivir en paz sin más problemas. Su abogado defiende la posibilidad de que se confunden los restos de las tres personas enterradas debido a la antigüedad del caso.
La madre del niño fallecido recuerda la angustia que sintió después de dejar a su hijo en el cuidado de una abuela paterna. "Yo iba sola en la ambulancia, del pueblo a la Paz, muerta de miedo", dijo.
El litigio se ha convertido en un tema muy personal para la tía y su familia. Su cuñada y sobrino consideran que está actúando de manera beligerante por denunciar el litigio, mientras que ella siente que solo quiere vivir en paz sin más problemas.
La historia comienza en la década de 1970 cuando la tía, F.R.V., tenía solo 19 años y se vio obligada a cuidar a un bebé de un mes después de que sus padres emigraran a Holanda. El niño falleció en el Hospital de la Paz, donde su tía estaba presente.
Cuando la tía falleció en 2019, su cuñada y sobrino comenzaron a atacarla demandándola por la tumba que había comprado en 1988 para sí misma. La tía se negó a entregar el cuerpo del niño, argumentando que no quería mezclar sus restos con los de sus padres.
El litigio se ha convertido en un tema polémico, con varios días antes de su muerte, la tía abrió la tumba para llevarse los restos del niño y dejarlos con sus hermanos. Sin embargo, cuando el niño falleció en 2019, su sobrino y cuñada comenzaron a atacarla por denunciar el litigio.
El caso ha generado un gran revuelo, incluso llegando a ser recordado la exhumación del cuerpo de Franco después de 50 años sin problemas. El abogado de la tía argumenta que es imposible determinar los restos del niño porque ya se han vuelto polvo y están mezclados con los de sus padres.
La tía, quien ha pasado por una gran cantidad de su vida cuidando a un bebé solo después de que sus padres emigraron, quiere vivir en paz sin más problemas. Su abogado defiende la posibilidad de que se confunden los restos de las tres personas enterradas debido a la antigüedad del caso.
La madre del niño fallecido recuerda la angustia que sintió después de dejar a su hijo en el cuidado de una abuela paterna. "Yo iba sola en la ambulancia, del pueblo a la Paz, muerta de miedo", dijo.
El litigio se ha convertido en un tema muy personal para la tía y su familia. Su cuñada y sobrino consideran que está actúando de manera beligerante por denunciar el litigio, mientras que ella siente que solo quiere vivir en paz sin más problemas.