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La España del Rey, ahora un espectáculo para el funeral de Estado. Bárbara Arena nos presenta su visión cruda en "Un adiós", una novela que nos transporta a un Madrid decadente y seducido por la campechanía.
En este libro, la escritora nos muestra cómo Adela, una joven de la clase alta, se enfrenta a la realidad después del funeral de Juan Carlos. La historia nos lleva a un mundo donde el dinero y la influencia son el juego dominante, pero también donde la decadencia y la corrupción están presentes en cada esquina.
"Quiero explorar terrenos incómodos", afirma Arena sobre su novela. Y lo hace con una precisión y sinceridad que nos sorprende. La escritora no se limita a criticar la monarquía, sino que nos muestra cómo la campechanía puede ser seductor y someter.
"La campechanía te seduce y somete", nos advierte Arena. Y es una frase que se repite en el libro como un lema. La autora nos muestra cómo esta forma de ser puede llevar a personas inocentes a perderse en la decadencia, sin tener voz ni voto.
En este contexto, Juan Carlos se convierte en un personaje misterioso y seductor, al que Adela se siente atrapada. Pero también nos muestra cómo su papel como rey es una forma de escapismo para las familias ricas, que lo ven como una extensión de sí mismos.
"La Familia Real era una extensión de sí mismos; la versión de sí mismos que les gustaba", dice Arena. Y es esta forma de esnobismo y superioridad que nos muestra cómo la sociedad se divide en clases y cuánto más decadente está, más esnobismo te enfrentas a lo nuevo.
La novela de Arena nos ofrece una visión cruda y honesta de la España actual, donde la monarquía y el dinero son la norma. Pero también nos muestra cómo la decadencia y la corrupción pueden estar presentes en cada esquina.
"Quiero explorar terrenos más incómodos", repite Arena, y lo hace con éxito. Su novela es un llamado a la reflexión sobre cómo vivimos nuestras vidas y cómo nos relacionamos con el poder y la riqueza. Y es una llamada que debemos escuchar.
En este libro, la escritora nos muestra cómo Adela, una joven de la clase alta, se enfrenta a la realidad después del funeral de Juan Carlos. La historia nos lleva a un mundo donde el dinero y la influencia son el juego dominante, pero también donde la decadencia y la corrupción están presentes en cada esquina.
"Quiero explorar terrenos incómodos", afirma Arena sobre su novela. Y lo hace con una precisión y sinceridad que nos sorprende. La escritora no se limita a criticar la monarquía, sino que nos muestra cómo la campechanía puede ser seductor y someter.
"La campechanía te seduce y somete", nos advierte Arena. Y es una frase que se repite en el libro como un lema. La autora nos muestra cómo esta forma de ser puede llevar a personas inocentes a perderse en la decadencia, sin tener voz ni voto.
En este contexto, Juan Carlos se convierte en un personaje misterioso y seductor, al que Adela se siente atrapada. Pero también nos muestra cómo su papel como rey es una forma de escapismo para las familias ricas, que lo ven como una extensión de sí mismos.
"La Familia Real era una extensión de sí mismos; la versión de sí mismos que les gustaba", dice Arena. Y es esta forma de esnobismo y superioridad que nos muestra cómo la sociedad se divide en clases y cuánto más decadente está, más esnobismo te enfrentas a lo nuevo.
La novela de Arena nos ofrece una visión cruda y honesta de la España actual, donde la monarquía y el dinero son la norma. Pero también nos muestra cómo la decadencia y la corrupción pueden estar presentes en cada esquina.
"Quiero explorar terrenos más incómodos", repite Arena, y lo hace con éxito. Su novela es un llamado a la reflexión sobre cómo vivimos nuestras vidas y cómo nos relacionamos con el poder y la riqueza. Y es una llamada que debemos escuchar.