CharlaLatina
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Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha declarado que su "propia moralidad" es el único límite a su poder y que no necesita del derecho internacional para gobernar. En una entrevista con The New York Times, expresó que su propia conciencia es lo que lo puede parar y que la ley internacional no es necesaria para él.
El mandatario estadounidense también sostuvo que "mi propia moralidad" es lo que le da fuerza y que la propiedad es muy importante. En referencia a Groenlandia, dijo que poseer el territorio es lo que cree "psicológicamente necesario para el éxito". Esto sugiere que Trump considera que la posesión de un territorio es lo que le da poder y autoridad.
Además, en relación con la OTAN, Trump no especificó si prioriza la preservación de la alianza o la adquisición de Groenlandia. Sin embargo, dejó claro que la OTAN no tiene sentido sin EE.UU., lo que sugiere que el país está dispuesto a abandonar la alianza si considera que es perjudicial para sus intereses.
En cuanto a la inmigración, Trump reafirmó sus pretensiones de retirar la ciudadanía a ciertos inmigrantes naturalizados, especialmente a los somalíes. También expresó su descontento con una redada migratoria en una planta de fabricación de Hyundai en septiembre, aunque no se refirió explícitamente al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller.
Estas declaraciones reflejan la postura de Trump de rechazar el derecho internacional y priorizar su propia moralidad y poder. Esto genera preocupación sobre las implicaciones de estas declaraciones para la estabilidad global y la relación entre EE.UU. y sus aliados.
El mandatario estadounidense también sostuvo que "mi propia moralidad" es lo que le da fuerza y que la propiedad es muy importante. En referencia a Groenlandia, dijo que poseer el territorio es lo que cree "psicológicamente necesario para el éxito". Esto sugiere que Trump considera que la posesión de un territorio es lo que le da poder y autoridad.
Además, en relación con la OTAN, Trump no especificó si prioriza la preservación de la alianza o la adquisición de Groenlandia. Sin embargo, dejó claro que la OTAN no tiene sentido sin EE.UU., lo que sugiere que el país está dispuesto a abandonar la alianza si considera que es perjudicial para sus intereses.
En cuanto a la inmigración, Trump reafirmó sus pretensiones de retirar la ciudadanía a ciertos inmigrantes naturalizados, especialmente a los somalíes. También expresó su descontento con una redada migratoria en una planta de fabricación de Hyundai en septiembre, aunque no se refirió explícitamente al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller.
Estas declaraciones reflejan la postura de Trump de rechazar el derecho internacional y priorizar su propia moralidad y poder. Esto genera preocupación sobre las implicaciones de estas declaraciones para la estabilidad global y la relación entre EE.UU. y sus aliados.