CharlaGlobal
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Un Trump dividido, un Trump desequilibrado. El presidente de Estados Unidos ha anunciado ayudas por valor de 12.000 millones de dólares a los granjeros del país, una medida que se espera que se inicie en febrero de 2026 y que podría ser solo el primero de varios programas de ayuda.
Pero ¿qué hay detrás de esta decisión? En primer lugar, un reconocimiento implícito de la situación crítica en que se encuentra la economía agrícola estadounidense. La guerra comercial con China, los aranceles y las restricciones a las importaciones han golpeado duramente a la industria.
Trump ha tratado de culpar a su predecesor, Joe Biden, por la situación actual en el campo, pero no es así. En realidad, la estrategia de guerra comercial de Trump ha tenido un gran impacto negativo sobre la agricultura estadounidense. Pekín, en respuesta a los gravámenes de Trump, detuvo compras de productos de EEUU, especialmente de la soja, para la que es el principal mercado.
Los precios asociados a la agricultura han seguido subiendo durante la presidencia de Biden, y ahora incluso después del cambio de mandato. El presidente ha sido errático sobre los precios y ha afirmado falsamente que han disminuido.
En este sentido, la medida de ayuda que Trump ha anunciado es un intento de calmar las preocupaciones de la industria agrícola, que está siendo golpeada por la incertidumbre y los retrasos en las compras. Sin embargo, también puede ser vista como una estrategia política para ganar el apoyo del campo en las próximas elecciones.
En cualquier caso, es claro que la situación de la agricultura estadounidense sigue siendo grave y que necesita soluciones a largo plazo, no solo rescates temporales. La guerra comercial con China sigue siendo un problema, y se necesitan soluciones para abordar sus causas raíces.
Pero ¿qué hay detrás de esta decisión? En primer lugar, un reconocimiento implícito de la situación crítica en que se encuentra la economía agrícola estadounidense. La guerra comercial con China, los aranceles y las restricciones a las importaciones han golpeado duramente a la industria.
Trump ha tratado de culpar a su predecesor, Joe Biden, por la situación actual en el campo, pero no es así. En realidad, la estrategia de guerra comercial de Trump ha tenido un gran impacto negativo sobre la agricultura estadounidense. Pekín, en respuesta a los gravámenes de Trump, detuvo compras de productos de EEUU, especialmente de la soja, para la que es el principal mercado.
Los precios asociados a la agricultura han seguido subiendo durante la presidencia de Biden, y ahora incluso después del cambio de mandato. El presidente ha sido errático sobre los precios y ha afirmado falsamente que han disminuido.
En este sentido, la medida de ayuda que Trump ha anunciado es un intento de calmar las preocupaciones de la industria agrícola, que está siendo golpeada por la incertidumbre y los retrasos en las compras. Sin embargo, también puede ser vista como una estrategia política para ganar el apoyo del campo en las próximas elecciones.
En cualquier caso, es claro que la situación de la agricultura estadounidense sigue siendo grave y que necesita soluciones a largo plazo, no solo rescates temporales. La guerra comercial con China sigue siendo un problema, y se necesitan soluciones para abordar sus causas raíces.