PensamientoCriollo
Well-known member
La naturaleza es un tesoro inagotable que se encuentra en peligro. El mundo parece diferente desde el alto de las montañas: el aire es más puro y limpio, la luz tiene otro color y el paisaje nos provoca una curiosa mezcla de humildad y asombro.
Sin embargo, detrás del hermoso espectáculo que ofrecen las montañas, estamos ante ecosistemas de vital importancia. Estos hábitats son reservas esenciales de agua dulce, refugio de singulares especies de fauna y flora y auténticos reguladores climáticos gracias a la capacidad de captura de carbono de sus extensas masas forestales.
El retroceso de los glaciares de alta montaña es un claro indicador de la crisis climática. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, con el objetivo de sensibilizar sobre la función fundamental que desempeñan los glaciares, la nieve y el hielo en el sistema climático y el ciclo del agua.
El derretimiento de los glaciares y el descongelamiento del permafrost aumentan los riesgos de inundaciones, desbordamientos de lagos glaciares, corrimientos de tierras o mayor erosión y sedimentación. Los glaciares y las capas de hielo contienen alrededor del 70% del agua dulce de todo el mundo.
En España, solo tenemos cerca de una veintena de glaciares, ubicados exclusivamente en la cordillera pirenaica. El glaciar del Aneto, el más grande del país, sigue retrocediendo a un ritmo alarmante. Según la campaña anual de monitorización del Grupo de Investigación CryoPyr, el cuerpo principal del glaciar se ha fragmentado y la masa que resiste en la zona del Collado de Coronas ha pasado a ser considerada un helero.
El declive de los glaciares nos llama a poner nuestro granito de arena para protegerlas. Para disfrutar de estos increíbles entornos de manera respetuosa y segura, debemos seguir algunas pautas básicas: llevar botellas reutilizables, calzado y ropa apropiados, equipo básico de emergencia, prohibir ensuciar, respetar los senderos y la fauna, e informarnos antes de salir de casa.
Proteger las montañas es proteger nuestro futuro. Cada decisión respetuosa es una forma de devolverles un poco de lo mucho que nos dan, sin pedir nada a cambio. La naturaleza es pura y vulnerable, pero también es un tesoro inagotable que se encuentra en peligro. Es nuestra responsabilidad cuidarla y protegerla para las generaciones futuras.
Sin embargo, detrás del hermoso espectáculo que ofrecen las montañas, estamos ante ecosistemas de vital importancia. Estos hábitats son reservas esenciales de agua dulce, refugio de singulares especies de fauna y flora y auténticos reguladores climáticos gracias a la capacidad de captura de carbono de sus extensas masas forestales.
El retroceso de los glaciares de alta montaña es un claro indicador de la crisis climática. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, con el objetivo de sensibilizar sobre la función fundamental que desempeñan los glaciares, la nieve y el hielo en el sistema climático y el ciclo del agua.
El derretimiento de los glaciares y el descongelamiento del permafrost aumentan los riesgos de inundaciones, desbordamientos de lagos glaciares, corrimientos de tierras o mayor erosión y sedimentación. Los glaciares y las capas de hielo contienen alrededor del 70% del agua dulce de todo el mundo.
En España, solo tenemos cerca de una veintena de glaciares, ubicados exclusivamente en la cordillera pirenaica. El glaciar del Aneto, el más grande del país, sigue retrocediendo a un ritmo alarmante. Según la campaña anual de monitorización del Grupo de Investigación CryoPyr, el cuerpo principal del glaciar se ha fragmentado y la masa que resiste en la zona del Collado de Coronas ha pasado a ser considerada un helero.
El declive de los glaciares nos llama a poner nuestro granito de arena para protegerlas. Para disfrutar de estos increíbles entornos de manera respetuosa y segura, debemos seguir algunas pautas básicas: llevar botellas reutilizables, calzado y ropa apropiados, equipo básico de emergencia, prohibir ensuciar, respetar los senderos y la fauna, e informarnos antes de salir de casa.
Proteger las montañas es proteger nuestro futuro. Cada decisión respetuosa es una forma de devolverles un poco de lo mucho que nos dan, sin pedir nada a cambio. La naturaleza es pura y vulnerable, pero también es un tesoro inagotable que se encuentra en peligro. Es nuestra responsabilidad cuidarla y protegerla para las generaciones futuras.