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"La historia inesperada de una familia y un mundo que venció la tristeza"
Una película sobre la vida de Antonio Flores, el padre de Alba Flores, quien cumplió 33 años en ese momento. El documental "Flores para Antonio" nos brinda una perspectiva única sobre su vida y muerte. Pero no fue fácil llegar a esta historia. La niña, que entonces tenía solo 18 años, tuvo que pedir permiso a su familia para poder hablar de él.
Todo el mundo contó la historia de su muerte sin preguntarle si le gustaba ser recordado. Los periódicos, los programas de televisión y hasta sus propios padres lo contaron a Alba cuando ella era una niña. ¿Por qué la memoria de una familia se le arrebata al tristeza? Todo esto nos recuerda que un muerto es tan público como un dolor.
El documental "Flores para Antonio" es un ejercicio de catarsis personal que se convierte en un ejercicio de reparación pública y justicia poética. La reivindicación del yo en una historia propia, la reivindicación también del nosotros en una historia familiar. Se nos presenta con la historia, el relato que durante treinta años ha sido del mundo, para volverlo a entregar llorado y comprendido.
Lo que más me ha maravillado es cómo Alba recupera su padre, trasladando su figura al lugar íntimo de su familia y sus amigos. También cómo todos le vuelven a dar vida. Aunque Antonio está presente en cada video y canción, la verdadera obra es la de Alba.
El documental nos vende como una película de conversaciones pendientes, pero lo que realmente es es una larga canción que no se acaba. Reviva a la niña curiosa e inocente que pregunta "¿tú crees que a mi padre le dolía el mundo?". Revive al lenguaje de su familia para sentirse aliviada por fin.
Hay historias que al repararse también reparan al mundo. También hay otra manera de llevar flores al cementerio, entrando en un cine y compartiendo la tristeza con otros. Cuando salimos del cine, nos miramos emocionados, cada uno con su propio duelo encima, con ganas de salir corriendo a abrazar a los nuestros.
Una película sobre la vida de Antonio Flores, el padre de Alba Flores, quien cumplió 33 años en ese momento. El documental "Flores para Antonio" nos brinda una perspectiva única sobre su vida y muerte. Pero no fue fácil llegar a esta historia. La niña, que entonces tenía solo 18 años, tuvo que pedir permiso a su familia para poder hablar de él.
Todo el mundo contó la historia de su muerte sin preguntarle si le gustaba ser recordado. Los periódicos, los programas de televisión y hasta sus propios padres lo contaron a Alba cuando ella era una niña. ¿Por qué la memoria de una familia se le arrebata al tristeza? Todo esto nos recuerda que un muerto es tan público como un dolor.
El documental "Flores para Antonio" es un ejercicio de catarsis personal que se convierte en un ejercicio de reparación pública y justicia poética. La reivindicación del yo en una historia propia, la reivindicación también del nosotros en una historia familiar. Se nos presenta con la historia, el relato que durante treinta años ha sido del mundo, para volverlo a entregar llorado y comprendido.
Lo que más me ha maravillado es cómo Alba recupera su padre, trasladando su figura al lugar íntimo de su familia y sus amigos. También cómo todos le vuelven a dar vida. Aunque Antonio está presente en cada video y canción, la verdadera obra es la de Alba.
El documental nos vende como una película de conversaciones pendientes, pero lo que realmente es es una larga canción que no se acaba. Reviva a la niña curiosa e inocente que pregunta "¿tú crees que a mi padre le dolía el mundo?". Revive al lenguaje de su familia para sentirse aliviada por fin.
Hay historias que al repararse también reparan al mundo. También hay otra manera de llevar flores al cementerio, entrando en un cine y compartiendo la tristeza con otros. Cuando salimos del cine, nos miramos emocionados, cada uno con su propio duelo encima, con ganas de salir corriendo a abrazar a los nuestros.