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La metáfora multiplicada: cuando la verdad se entiende a través del cachopo
En las páginas de una buena novela o película, siempre nos hablan de que el nombre y apellidos no importan. Pero ¿qué hay detrás de esta frase retórica? La respuesta está en lo que llamamos "cachopo", una metáfora cuya explicación se convierte en su propia sustancia.
La metáfora clásica, como la explicaba en sus momentos más hirientes "Las perlas de tu boca", nos habla del poder de la palabra para expresar algo que no puede ser dicho directamente. Pero el cachopo es diferente. Se trata de una metáfora que se explica a sí misma, que se convierte en su propia verdad.
En el cine, esta idea se refleja en películas como "A la caza" (1980) y "Ocho milímetros" (1999), donde el truco del cambio de actor se utiliza para evitar revelar la verdadera identidad del asesino. Pero es en "El caballero oscuro" (2008) donde este mecanismo se convierte en una forma de explotación, donde el Joker aprovecha sus apariciones para explicar su propia naturaleza.
Y es ahí donde comienza a lucir la era actual: la Edad del Cachopo. Con películas como "Joker" (2019), que nos presenta tres orígenes distintos del personaje de un solo golpe, el cachopo se convierte en una forma de verdad que no se puede ignorar. La metáfora se convierte en su propia sustancia, y la moraleja se entiende a través de la explicación misma.
En realidad, la única verdad que nos quedamos es la nuestra: somos los monstruos que crean estos cachopos. Y es ahí donde la ironía del cachopo se convierte en su propia fuerza narrativa.
En las páginas de una buena novela o película, siempre nos hablan de que el nombre y apellidos no importan. Pero ¿qué hay detrás de esta frase retórica? La respuesta está en lo que llamamos "cachopo", una metáfora cuya explicación se convierte en su propia sustancia.
La metáfora clásica, como la explicaba en sus momentos más hirientes "Las perlas de tu boca", nos habla del poder de la palabra para expresar algo que no puede ser dicho directamente. Pero el cachopo es diferente. Se trata de una metáfora que se explica a sí misma, que se convierte en su propia verdad.
En el cine, esta idea se refleja en películas como "A la caza" (1980) y "Ocho milímetros" (1999), donde el truco del cambio de actor se utiliza para evitar revelar la verdadera identidad del asesino. Pero es en "El caballero oscuro" (2008) donde este mecanismo se convierte en una forma de explotación, donde el Joker aprovecha sus apariciones para explicar su propia naturaleza.
Y es ahí donde comienza a lucir la era actual: la Edad del Cachopo. Con películas como "Joker" (2019), que nos presenta tres orígenes distintos del personaje de un solo golpe, el cachopo se convierte en una forma de verdad que no se puede ignorar. La metáfora se convierte en su propia sustancia, y la moraleja se entiende a través de la explicación misma.
En realidad, la única verdad que nos quedamos es la nuestra: somos los monstruos que crean estos cachopos. Y es ahí donde la ironía del cachopo se convierte en su propia fuerza narrativa.