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La agricultura en un mundo cada vez más precario, donde la sequía y las inundaciones pueden ser devastadoras, y los incendios son una amenaza constante. Sin embargo, los expertos están trabajando arduamente para encontrar soluciones que minimicen el impacto del cambio climático. La inteligencia artificial (IA) ha sido uno de los principales aliados en este proceso.
La IA está revolucionando la forma en que se gasta y se gestiona el agua en los regadíos, convirtiendo un oficio duro y sin horarios en una actividad más eficiente, optimizada y segura. Los datos recopilados de manera masiva están siendo utilizados para anticipar las necesidades de cada regadío y tomar medidas preventivas.
En España, la superficie regada alcanzó su máximo en 2021, representando el 22,9% de la superficie de cultivo y el 7,8% de la superficie geográfica total. Sin embargo, las sequías de 2022 y 2023 han sido un retroceso significativo, con una disminución del 4,4% en la superficie regada, lo que ha reducido su peso a solo el 22,1% de la superficie de cultivo y el 7,5% de la superficie geográfica total.
La Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha anunciado que se necesitarán producir casi un 50% más de alimentos en 2050 que los que se generaban en 2012 para satisfacer la demanda mundial. En este contexto, el regadío es crucial, ya que produce el 40% de los alimentos y ocupa solo el 20% del suelo cultivado.
La agricultura de secano produce hoy el 60% de los alimentos y ocupa el 80% de las tierras, mientras que el regadío es fundamental para la producción de cultivos como el arroz, el trigo y el maíz. La IA está permitiendo a los agricultores optimizar su uso del agua y reducir su impacto ambiental.
En resumen, la inteligencia artificial está revolucionando la forma en que se gasta y se gestiona el agua en los regadíos, lo que permite una producción más eficiente y sostenible de alimentos. La FAO ha anunciado un aumento significativo en la demanda de alimentos en 2050, lo que subraya la importancia del regadío en este escenario.
La IA está revolucionando la forma en que se gasta y se gestiona el agua en los regadíos, convirtiendo un oficio duro y sin horarios en una actividad más eficiente, optimizada y segura. Los datos recopilados de manera masiva están siendo utilizados para anticipar las necesidades de cada regadío y tomar medidas preventivas.
En España, la superficie regada alcanzó su máximo en 2021, representando el 22,9% de la superficie de cultivo y el 7,8% de la superficie geográfica total. Sin embargo, las sequías de 2022 y 2023 han sido un retroceso significativo, con una disminución del 4,4% en la superficie regada, lo que ha reducido su peso a solo el 22,1% de la superficie de cultivo y el 7,5% de la superficie geográfica total.
La Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha anunciado que se necesitarán producir casi un 50% más de alimentos en 2050 que los que se generaban en 2012 para satisfacer la demanda mundial. En este contexto, el regadío es crucial, ya que produce el 40% de los alimentos y ocupa solo el 20% del suelo cultivado.
La agricultura de secano produce hoy el 60% de los alimentos y ocupa el 80% de las tierras, mientras que el regadío es fundamental para la producción de cultivos como el arroz, el trigo y el maíz. La IA está permitiendo a los agricultores optimizar su uso del agua y reducir su impacto ambiental.
En resumen, la inteligencia artificial está revolucionando la forma en que se gasta y se gestiona el agua en los regadíos, lo que permite una producción más eficiente y sostenible de alimentos. La FAO ha anunciado un aumento significativo en la demanda de alimentos en 2050, lo que subraya la importancia del regadío en este escenario.