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La ruta por el bosque de La Herrería es la opción perfecta para disfrutar del otoño en todo su esplendor. Con 100% paisaje otoñal, este sendero fácil y apto para todos se convierte en una excursión que vale la pena realizar.
El recorrido comienza en la ermita de la Virgen de Gracia, un punto de partida ideal para evitar los estrés del día. Desde allí, el camino avanza sin pérdida entre fresnos, robles y encinas que cada día ofrecen una versión diferente. La subida al gran mirador, conocido como la Silla de Felipe II, es corta y merece cada paso, aunque existen versiones más sencillas para aquellos que no quieren hacer un paseo demasiado exigente.
La Silla de Felipe II tiene una historia fascinante que va más allá de su nombre. Se cree que las "sillas" talladas en el granito podrían ser anteriores, incluso parte de un altar rupestre de origen vetón. Desde este mirador, las vistas son impresionantes: el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en primer término, el monte Abantos a la izquierda, las Machotas al suroeste y todo el bosque de La Herrería extendiéndose a tus pies.
Para cerrar el recorrido circular de 4-6 kilómetros (según variante), se puede volver por el castañar y las praderas de La Herrería. También hay la opción de alargar hacia Las Machotas, ya con terreno pedregoso y vistas amplias.
Al finalizar la ruta, no puedes dejar de visitar el pueblo de San Lorenzo de El Escorial y conocer su auténtico corazón: el Monasterio. Su silueta manda desde cualquier esquina y, de cerca, impresiona aún más. Al salir del monasterio, el ambiente siempre sorprende entre plazas porticadas que se llenan de terrazas después del primer rayo de sol.
Y para terminar un día perfecto, no puedes perder las bizcotelas: unas piezas esponjosas con yema y cubiertas de chocolate que se deshacen en la boca. Llévate una caja, porque son el mejor recuerdo comestible de El Escorial después de una buena caminata por el bosque de La Herrería.
El recorrido comienza en la ermita de la Virgen de Gracia, un punto de partida ideal para evitar los estrés del día. Desde allí, el camino avanza sin pérdida entre fresnos, robles y encinas que cada día ofrecen una versión diferente. La subida al gran mirador, conocido como la Silla de Felipe II, es corta y merece cada paso, aunque existen versiones más sencillas para aquellos que no quieren hacer un paseo demasiado exigente.
La Silla de Felipe II tiene una historia fascinante que va más allá de su nombre. Se cree que las "sillas" talladas en el granito podrían ser anteriores, incluso parte de un altar rupestre de origen vetón. Desde este mirador, las vistas son impresionantes: el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en primer término, el monte Abantos a la izquierda, las Machotas al suroeste y todo el bosque de La Herrería extendiéndose a tus pies.
Para cerrar el recorrido circular de 4-6 kilómetros (según variante), se puede volver por el castañar y las praderas de La Herrería. También hay la opción de alargar hacia Las Machotas, ya con terreno pedregoso y vistas amplias.
Al finalizar la ruta, no puedes dejar de visitar el pueblo de San Lorenzo de El Escorial y conocer su auténtico corazón: el Monasterio. Su silueta manda desde cualquier esquina y, de cerca, impresiona aún más. Al salir del monasterio, el ambiente siempre sorprende entre plazas porticadas que se llenan de terrazas después del primer rayo de sol.
Y para terminar un día perfecto, no puedes perder las bizcotelas: unas piezas esponjosas con yema y cubiertas de chocolate que se deshacen en la boca. Llévate una caja, porque son el mejor recuerdo comestible de El Escorial después de una buena caminata por el bosque de La Herrería.