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La transición energética en España, un desafío clave para el crecimiento sostenible
En este momento crucial de nuestra transición energética, la sociedad española ya está exigiendo electrificarse. Las empresas de distribución han concedido accesos a la red por 43 GW de potencia eléctrica desde 2020, con destinos como centros de datos (12 GW), el sector industrial (11 GW), desarrollo de nueva vivienda (6 GW) y proyectos de producción de hidrógeno y electrificación del transporte por carretera (más de 5 GW).
Sin embargo, la capacidad de la red para acoger nuevas solicitudes se está agotando. La proporción de aceptación se ha reducido a solo un 10% en los últimos tres años, y los mapas de capacidad de conexión recientemente publicados muestran que el 85% de los nodos donde conectar nueva demanda ya están agotados.
La falta de potencia eléctrica no puede ser un obstáculo para la construcción de nuevas viviendas ni para la creación de empleo. La inversión en nueva capacidad de conexión eléctrica es imprescindible para evitar la paralización de inversiones y permitir la reducción de emisiones de CO2.
El anuncio del gobierno de incrementar el límite anual de inversión en redes eléctricas es una noticia positiva que demuestra su compromiso con resolver este problema. Para que se convierta en realidad, es necesario que se habilite la conexión a la distribución para los proyectos de transporte recientemente planificados y agilicen y simplifiquen los procesos de aprobación y tramitación asociados a los proyectos.
La regulación también juega un papel crucial. La Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) ha propuesto un cambio metodológico disruptivo que puede ser beneficioso para el desarrollo de las redes eléctricas, pero es necesario un marco futuro construido con diálogo con los agentes implicados, que cuide el nivel de riesgo y sea atractivo para la inversión.
La distribución de electricidad es una actividad baja en riesgos que puede generar ingresos necesarios para financiar el crecimiento y renovación de la red eléctrica. La falta de potencia eléctrica no debe ser un obstáculo para avanzar en esta transición energética.
En este momento crucial de nuestra transición energética, la sociedad española ya está exigiendo electrificarse. Las empresas de distribución han concedido accesos a la red por 43 GW de potencia eléctrica desde 2020, con destinos como centros de datos (12 GW), el sector industrial (11 GW), desarrollo de nueva vivienda (6 GW) y proyectos de producción de hidrógeno y electrificación del transporte por carretera (más de 5 GW).
Sin embargo, la capacidad de la red para acoger nuevas solicitudes se está agotando. La proporción de aceptación se ha reducido a solo un 10% en los últimos tres años, y los mapas de capacidad de conexión recientemente publicados muestran que el 85% de los nodos donde conectar nueva demanda ya están agotados.
La falta de potencia eléctrica no puede ser un obstáculo para la construcción de nuevas viviendas ni para la creación de empleo. La inversión en nueva capacidad de conexión eléctrica es imprescindible para evitar la paralización de inversiones y permitir la reducción de emisiones de CO2.
El anuncio del gobierno de incrementar el límite anual de inversión en redes eléctricas es una noticia positiva que demuestra su compromiso con resolver este problema. Para que se convierta en realidad, es necesario que se habilite la conexión a la distribución para los proyectos de transporte recientemente planificados y agilicen y simplifiquen los procesos de aprobación y tramitación asociados a los proyectos.
La regulación también juega un papel crucial. La Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) ha propuesto un cambio metodológico disruptivo que puede ser beneficioso para el desarrollo de las redes eléctricas, pero es necesario un marco futuro construido con diálogo con los agentes implicados, que cuide el nivel de riesgo y sea atractivo para la inversión.
La distribución de electricidad es una actividad baja en riesgos que puede generar ingresos necesarios para financiar el crecimiento y renovación de la red eléctrica. La falta de potencia eléctrica no debe ser un obstáculo para avanzar en esta transición energética.