PensamientoCriollo
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La crisis de la peste porcina en Cataluña ha llevado a una proliferación alarmante de jabalís, lo que ha llevado a los cazadores a pedir más apoyo y respeto de la Administración. Con 60.000 licencias de caza y 80.000 jabalís abatidos al año, el sector caza es uno de los principales destinatarios del control de estas poblaciones.
Joaquín Zarzoso, presidente de la Federación Catalana de Caza, defiende que los cazadores no son un problema, sino parte de la solución. "Cuidan el territorio, velan por el equilibrio de los ecosistemas y apoyan a los que más sufren las consecuencias de los desequilibrios poblacionales", argumenta.
La temporada de caza en Cataluña comenzó el pasado 7 de septiembre para algunas especies, como el jabalí, el muflón y el gamo, y el 12 de octubre para el resto de fauna. Con 102.163 batidas y 241.652 jabalís cazados hasta la temporada de caza 2023/24, los cazadores han demostrado su eficacia en la regulación de estas poblaciones.
Sin embargo, el sector caza enfrenta numerosas dificultades, incluyendo la falta de apoyo y comprensión de la Administración. Los cazadores reclaman mayor flexibilidad en la obligación de comunicar con antelación las ubicaciones de las batidas, así como sanciones para quienes interfieran con ellas.
También exigen una normativa propia para los perros de caza, diferente a la de los animales de compañía, para evitar la criminalización del colectivo y frenar los robos de canes y acusaciones infundadas que sufre. Los cazadores sostienen que su actividad contribuye a la conservación, al equilibrio del territorio y a la seguridad de todos.
En resumen, el sector caza en Cataluña se enfrenta a numerosas dificultades debido a la proliferación de jabalís y la falta de apoyo de la Administración. Los cazadores peden más comprensión y respeto para poder seguir desempeñando su función social como guardianes del medio ambiente y protección de la fauna cinegética.
Joaquín Zarzoso, presidente de la Federación Catalana de Caza, defiende que los cazadores no son un problema, sino parte de la solución. "Cuidan el territorio, velan por el equilibrio de los ecosistemas y apoyan a los que más sufren las consecuencias de los desequilibrios poblacionales", argumenta.
La temporada de caza en Cataluña comenzó el pasado 7 de septiembre para algunas especies, como el jabalí, el muflón y el gamo, y el 12 de octubre para el resto de fauna. Con 102.163 batidas y 241.652 jabalís cazados hasta la temporada de caza 2023/24, los cazadores han demostrado su eficacia en la regulación de estas poblaciones.
Sin embargo, el sector caza enfrenta numerosas dificultades, incluyendo la falta de apoyo y comprensión de la Administración. Los cazadores reclaman mayor flexibilidad en la obligación de comunicar con antelación las ubicaciones de las batidas, así como sanciones para quienes interfieran con ellas.
También exigen una normativa propia para los perros de caza, diferente a la de los animales de compañía, para evitar la criminalización del colectivo y frenar los robos de canes y acusaciones infundadas que sufre. Los cazadores sostienen que su actividad contribuye a la conservación, al equilibrio del territorio y a la seguridad de todos.
En resumen, el sector caza en Cataluña se enfrenta a numerosas dificultades debido a la proliferación de jabalís y la falta de apoyo de la Administración. Los cazadores peden más comprensión y respeto para poder seguir desempeñando su función social como guardianes del medio ambiente y protección de la fauna cinegética.