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Venezuela, bajo el mando de Nicolás Maduro, se ha convertido en la mirada apetecida de Estados Unidos. Desde su primer mandato, Donald Trump se fijó en concretar las tensiones entre los dos países y calificar a Maduro como "dictador", "narcotraficante" y ahora "terrorista". La situación se ha escalado hasta el punto en que Washington no duda en considerar la intervención militar para frenar la migración irregular de venezolanos hacia Estados Unidos y desmantelar el régimen de Maduro.
La presión sobre los inmigrantes venezolanos ha aumentado significativamente desde que Trump designó al "Tren de Aragua" como grupo terrorista. Esta medida, inicialmente dirigida contra el tráfico de drogas, terminó siendo una ofensiva migratoria que catapultó la deportación masiva de ciudadanos venezolanos residentes en EE.UU hacia una megraprisión en El Salvador.
El gobierno de Trump ha buscado imponer sanciones a Venezuela, incluyendo aranceles del 25% sobre el petróleo importado y la incautación de recursos financieros. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) también ha sido autorizada para operar dentro de Venezuela para frenar el flujo de inmigrantes indocumentados y el tráfico de droga.
Maduro se ha convertido en un enemigo acérrimo de Estados Unidos, con una recompensa por su captura que asciende a 50 millones de dólares. La situación se ha vuelto tan tensa que Washington no duda en considerar la intervención militar para desmantelar el régimen de Maduro.
La operación estadounidense "Lanza del Sur" está en curso, con la participación de un portaviones más grande del mundo, USS Gerald Ford, y 4.500 marines. Más de 10 ataques contra embarcaciones en el Caribe han sido realizados recientemente, según Washington, que transportaban droga.
La última vez que Estados Unidos desplegó un arsenal naval tan poderoso como este en las aguas del Caribe fue durante la Operación Causa Justa en 1989, contra la dictadura de Manuel Noriega. La situación actual ha dejado claro que Venezuela se ha convertido en una cuestión militar para Estados Unidos.
La intervención militar en Venezuela no ha sido justificada por Maduro y se considera una "golpe de Estado orquestados por la CIA". El líder venezolano ha catalogado las medidas de Trump como "ejecuciones seriales" o "una guerra no declarada", mientras que activa a sus milicias, muchas conformadas por civiles venezolanos sin experiencia.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos sigue en aumento, con una situación cada vez más peligrosa. La intervención militar puede tener consecuencias desastrosas para la región y el mundo.
La presión sobre los inmigrantes venezolanos ha aumentado significativamente desde que Trump designó al "Tren de Aragua" como grupo terrorista. Esta medida, inicialmente dirigida contra el tráfico de drogas, terminó siendo una ofensiva migratoria que catapultó la deportación masiva de ciudadanos venezolanos residentes en EE.UU hacia una megraprisión en El Salvador.
El gobierno de Trump ha buscado imponer sanciones a Venezuela, incluyendo aranceles del 25% sobre el petróleo importado y la incautación de recursos financieros. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) también ha sido autorizada para operar dentro de Venezuela para frenar el flujo de inmigrantes indocumentados y el tráfico de droga.
Maduro se ha convertido en un enemigo acérrimo de Estados Unidos, con una recompensa por su captura que asciende a 50 millones de dólares. La situación se ha vuelto tan tensa que Washington no duda en considerar la intervención militar para desmantelar el régimen de Maduro.
La operación estadounidense "Lanza del Sur" está en curso, con la participación de un portaviones más grande del mundo, USS Gerald Ford, y 4.500 marines. Más de 10 ataques contra embarcaciones en el Caribe han sido realizados recientemente, según Washington, que transportaban droga.
La última vez que Estados Unidos desplegó un arsenal naval tan poderoso como este en las aguas del Caribe fue durante la Operación Causa Justa en 1989, contra la dictadura de Manuel Noriega. La situación actual ha dejado claro que Venezuela se ha convertido en una cuestión militar para Estados Unidos.
La intervención militar en Venezuela no ha sido justificada por Maduro y se considera una "golpe de Estado orquestados por la CIA". El líder venezolano ha catalogado las medidas de Trump como "ejecuciones seriales" o "una guerra no declarada", mientras que activa a sus milicias, muchas conformadas por civiles venezolanos sin experiencia.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos sigue en aumento, con una situación cada vez más peligrosa. La intervención militar puede tener consecuencias desastrosas para la región y el mundo.