IdeasLatinasActivas
Well-known member
Los gestos faciales, expresiones universales que desafían la idea clásica de una división estricta entre circuitos cerebrales. Un estudio reciente publicado en la revista científica Science demuestra que las expresiones faciales no son simples descargas emocionales automáticas, sino el resultado de una compleja sinfonía neuronal.
Según los investigadores liderados por Geena Ianni de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, la actividad cerebral de cientos de neuronas se registra en cuatro regiones cerebrales mientras los animales producen espontáneamente tres tipos de gestos: sonrisa, amenaza y masticación. Los resultados muestran que todas las regiones corticales motoras faciales están involucradas en todos los tipos de gestos, desafiando la idea clásica de una división estricta entre circuitos cerebrales.
La clave para entender cómo operan estas regiones en conjunto fue utilizar técnicas de resonancia magnética combinadas con implantes de microelectrodos. La investigación demuestra que las regiones cerebrales no se organizan según una jerarquía espacial clásica, sino según una jerarquía temporal.
Además, los resultados sugieren que las expresiones faciales son el resultado de preparación y intencionalidad, ya que la actividad neuronal segregaba los distintos tipos de gestos mucho antes de que comenzara el movimiento. Esto indica que el cerebro está ya planificando el gesto específico que vendrá.
La investigación tiene implicaciones notables para entender la evolución y función de las expresiones faciales. Según Bridget Waller y Jamie Whitehouse, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Nottingham, "la visión clásica sugiere que compartir emociones sentidas es evolutivamente adaptativo y ha sido seleccionado para facilitar las interacciones sociales con otros".
Sin embargo, si las expresiones faciales se planifican, entonces queda en entredicho hasta qué punto representan siempre lecturas honestas y precisas del estado interno. En otras palabras, cuando sonreímos o amenazamos, nuestro cerebro está ejecutando una compleja sinfonía neuronal en la que diferentes secciones de la orquesta colaboran para producir el gesto exacto en el momento social preciso.
Ignacio Morgado, catedrático emérito de Psicobiología en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, valora que "la novedad principal radica en que las regiones de la corteza frontal del cerebro que controlan los músculos de las expresiones faciales voluntarias y las que controlan las expresiones faciales emocionales codifican ambos tipos de expresión".
Según los investigadores liderados por Geena Ianni de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, la actividad cerebral de cientos de neuronas se registra en cuatro regiones cerebrales mientras los animales producen espontáneamente tres tipos de gestos: sonrisa, amenaza y masticación. Los resultados muestran que todas las regiones corticales motoras faciales están involucradas en todos los tipos de gestos, desafiando la idea clásica de una división estricta entre circuitos cerebrales.
La clave para entender cómo operan estas regiones en conjunto fue utilizar técnicas de resonancia magnética combinadas con implantes de microelectrodos. La investigación demuestra que las regiones cerebrales no se organizan según una jerarquía espacial clásica, sino según una jerarquía temporal.
Además, los resultados sugieren que las expresiones faciales son el resultado de preparación y intencionalidad, ya que la actividad neuronal segregaba los distintos tipos de gestos mucho antes de que comenzara el movimiento. Esto indica que el cerebro está ya planificando el gesto específico que vendrá.
La investigación tiene implicaciones notables para entender la evolución y función de las expresiones faciales. Según Bridget Waller y Jamie Whitehouse, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Nottingham, "la visión clásica sugiere que compartir emociones sentidas es evolutivamente adaptativo y ha sido seleccionado para facilitar las interacciones sociales con otros".
Sin embargo, si las expresiones faciales se planifican, entonces queda en entredicho hasta qué punto representan siempre lecturas honestas y precisas del estado interno. En otras palabras, cuando sonreímos o amenazamos, nuestro cerebro está ejecutando una compleja sinfonía neuronal en la que diferentes secciones de la orquesta colaboran para producir el gesto exacto en el momento social preciso.
Ignacio Morgado, catedrático emérito de Psicobiología en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona, valora que "la novedad principal radica en que las regiones de la corteza frontal del cerebro que controlan los músculos de las expresiones faciales voluntarias y las que controlan las expresiones faciales emocionales codifican ambos tipos de expresión".