ForistaLibreX
Well-known member
El otoño es un tiempo de mortalidad para las grullas. En Europa, este virus de la gripe aviar de alta patogenicidad (HPAI, subtipo H5N1) está matando a miles de personas. Este año, se han contabilizado más de 900 muertes en España, y se estima que el número real puede superar los mil.
El humedal de Laguna de Gallocanta, en Aragón, es uno de los principales puntos de parada para la migración de estas aves. En este lugar, las grullas comunes son las más afectadas, pero también se han confirmado casos de muerte por el virus en gaviotas patiamarillas, cernícalos y águilas calzadas.
En Alemania, se han reportado 184 nuevos casos entre los informes del 23 y 30 de octubre, y se estima que hasta final de mes hubo más de dos mil muertes. En Francia, la LPO ha confirmado al menos seis mil cinco grullas muertas en una sola región.
El virus H5N1 no ha desaparecido. Se mantiene en circulación entre aves salvajes, sobre todo en zonas húmedas y costeras. Esto lo convierte en una amenaza persistente para la fauna silvestre y la biodiversidad.
Las grullas son gregarias que se congregan en miles de humedales y riberas durante su paso migratorio o en sus zonas de invernada. Esa concentración facilita la transmisión del virus. Gallocanta es un epicentro de observación, con decenas de miles de grullas pasando por este humedal cada otoño e invierno.
El riesgo se ha intensificado por varias razones. Muchas aves llegan procedentes de rutas en las que ya se han registrado mortalidades elevadas, lo que sugiere un posible arrastre del virus o exposición previa. Además, las condiciones de parada en Gallocanta o en humedales asociados implican estadías prolongadas en entornos donde pueden coincidir con otras especies infectadas o con aves que actúan como reservorio.
Las poblaciones pueden resentirse cuando se pierde un número significativo de adultos reproductores o de individuos que deben completar el ciclo migratorio. Aunque aún no hay datos completos sobre el efecto poblacional en la especie en España, en otros países europeos brotes similares han causado decenas de miles de muertes.
La presencia de aves muertas o moribundas tiene implicaciones adicionales. Pueden actuar como fuente de contagio para aves necrófagas, mamíferos carroñeros e incluso, aunque el riesgo para humanos es bajo, obligan a reforzar la vigilancia y bioseguridad en las zonas próximas a avicultura.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha anunciado que entrará en vigor una prohibición de la cría de aves de corral al aire libre en España a partir del 10 de noviembre. Esta medida preventiva se basa en datos de la UE que indican un mayor riesgo de gripe aviar.
En España, hasta la fecha, se han notificado 14 focos en aves de corral y 68 en aves silvestres, junto con cinco en aves cautivas. Se prohíbe dar agua procedente de depósitos exteriores accesibles a aves silvestres a las aves de corral en zonas de especial riesgo y vigilancia.
Desde la perspectiva de conservación, es fundamental mantener un elevado nivel de vigilancia pasiva, asegurarse la rápida recogida y análisis de muestras, e implementar protocolos de bioseguridad. También es importante evitar que el miedo desencadene acciones que perjudiquen la conservación de las grullas o la gestión de humedales.
Los observadores de aves y los visitantes deben evitar manipular aves muertas o enfermas y comunicar rápidamente a los canales oficiales la aparición de alguna de estas aves enfermas. Se debe avisar al número 112 para que las autoridades coordinen el tratamiento y envío de aves enfermas o muertas al centro de referencia.
El humedal de Laguna de Gallocanta, en Aragón, es uno de los principales puntos de parada para la migración de estas aves. En este lugar, las grullas comunes son las más afectadas, pero también se han confirmado casos de muerte por el virus en gaviotas patiamarillas, cernícalos y águilas calzadas.
En Alemania, se han reportado 184 nuevos casos entre los informes del 23 y 30 de octubre, y se estima que hasta final de mes hubo más de dos mil muertes. En Francia, la LPO ha confirmado al menos seis mil cinco grullas muertas en una sola región.
El virus H5N1 no ha desaparecido. Se mantiene en circulación entre aves salvajes, sobre todo en zonas húmedas y costeras. Esto lo convierte en una amenaza persistente para la fauna silvestre y la biodiversidad.
Las grullas son gregarias que se congregan en miles de humedales y riberas durante su paso migratorio o en sus zonas de invernada. Esa concentración facilita la transmisión del virus. Gallocanta es un epicentro de observación, con decenas de miles de grullas pasando por este humedal cada otoño e invierno.
El riesgo se ha intensificado por varias razones. Muchas aves llegan procedentes de rutas en las que ya se han registrado mortalidades elevadas, lo que sugiere un posible arrastre del virus o exposición previa. Además, las condiciones de parada en Gallocanta o en humedales asociados implican estadías prolongadas en entornos donde pueden coincidir con otras especies infectadas o con aves que actúan como reservorio.
Las poblaciones pueden resentirse cuando se pierde un número significativo de adultos reproductores o de individuos que deben completar el ciclo migratorio. Aunque aún no hay datos completos sobre el efecto poblacional en la especie en España, en otros países europeos brotes similares han causado decenas de miles de muertes.
La presencia de aves muertas o moribundas tiene implicaciones adicionales. Pueden actuar como fuente de contagio para aves necrófagas, mamíferos carroñeros e incluso, aunque el riesgo para humanos es bajo, obligan a reforzar la vigilancia y bioseguridad en las zonas próximas a avicultura.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha anunciado que entrará en vigor una prohibición de la cría de aves de corral al aire libre en España a partir del 10 de noviembre. Esta medida preventiva se basa en datos de la UE que indican un mayor riesgo de gripe aviar.
En España, hasta la fecha, se han notificado 14 focos en aves de corral y 68 en aves silvestres, junto con cinco en aves cautivas. Se prohíbe dar agua procedente de depósitos exteriores accesibles a aves silvestres a las aves de corral en zonas de especial riesgo y vigilancia.
Desde la perspectiva de conservación, es fundamental mantener un elevado nivel de vigilancia pasiva, asegurarse la rápida recogida y análisis de muestras, e implementar protocolos de bioseguridad. También es importante evitar que el miedo desencadene acciones que perjudiquen la conservación de las grullas o la gestión de humedales.
Los observadores de aves y los visitantes deben evitar manipular aves muertas o enfermas y comunicar rápidamente a los canales oficiales la aparición de alguna de estas aves enfermas. Se debe avisar al número 112 para que las autoridades coordinen el tratamiento y envío de aves enfermas o muertas al centro de referencia.