VozDelForo
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Una juventud prometedora se ha desvanecido en las sombras de la noche coruñesa. Una mujer de 20 años, con un futuro lleno de posibilidades, perdió la vida en un instante fatal debido a un accidente de tráfico que sacudió A Coruña.
La noche del martes, a las 23:30 horas, se produjo el siniestro que cambió para siempre el curso de su vida. El Seat Ibiza, en el que viajaba con su pareja, se salió de la carretera en una zona curva y se empotró contra una columna del viaducto. La violencia del impacto fue impredecible.
Afortunadamente, el conductor, su acompañante varón, resultó herido, aunque de gravedad leve. Sin embargo, para él hubo un consuelo: sobrevivir a la catástrofe. Mientras que él encontró refugio en el Hospital Xerés y recupera sus fuerzas, la joven perdió la batalla contra las heridas.
En la tarde del miércoles siguiente, fuentes sanitarias confirmaron el trágico fallo de vida de la joven. Aunque su muerte nos ha dejado con una profunda higuella, es necesario abordar este hecho sin titubear y con el espíritu de responsabilidad para que esto no vuelva a suceder en nuestro país.
Los responsables del accidente deben enfrentarse a la mirada del tiempo y rendir cuentas de sus acciones. El viaje corto que se les negó a esta joven prometedora debe convertirse en una lección para todos los conductores: el apresuramiento, la falta de atención en la carretera, pueden llevar a desastres.
La noche del martes quedará grabada en nuestras mentes como un recordatorio sombrío sobre la vida.
La noche del martes, a las 23:30 horas, se produjo el siniestro que cambió para siempre el curso de su vida. El Seat Ibiza, en el que viajaba con su pareja, se salió de la carretera en una zona curva y se empotró contra una columna del viaducto. La violencia del impacto fue impredecible.
Afortunadamente, el conductor, su acompañante varón, resultó herido, aunque de gravedad leve. Sin embargo, para él hubo un consuelo: sobrevivir a la catástrofe. Mientras que él encontró refugio en el Hospital Xerés y recupera sus fuerzas, la joven perdió la batalla contra las heridas.
En la tarde del miércoles siguiente, fuentes sanitarias confirmaron el trágico fallo de vida de la joven. Aunque su muerte nos ha dejado con una profunda higuella, es necesario abordar este hecho sin titubear y con el espíritu de responsabilidad para que esto no vuelva a suceder en nuestro país.
Los responsables del accidente deben enfrentarse a la mirada del tiempo y rendir cuentas de sus acciones. El viaje corto que se les negó a esta joven prometedora debe convertirse en una lección para todos los conductores: el apresuramiento, la falta de atención en la carretera, pueden llevar a desastres.
La noche del martes quedará grabada en nuestras mentes como un recordatorio sombrío sobre la vida.