Una figura icónica del mundo gastronómico fallece a los 62 años. Skye Gyngell, la reconocida chef australiana que revolucionó la cocina sostenible y de temporada, dejó de estar entre nosotros el pasado 22 de noviembre de este año en Londres.
Nacida en Sydney en 1963, Gyngell abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse por completo a la cocina. Se formó en París en la prestigiosa escuela La Varenne y trabajó en algunos de los restaurantes más emblemáticos de Londres, como el Dorchester, donde consolidó una base técnica que luego transformaría en un estilo propio centrado en el sabor, la estacionalidad y la simplicidad elegante.
Su carrera profesional salió airoso cuando se convirtió en directora culinaria del Petersham Nurseries Café, un restaurante ubicado en un invernadero en Richmond. En 2011, obtuvo una estrella Michelin, lo que la situó como una de las voces más influyentes de la gastronomía contemporánea en Reino Unido.
En 2014 abrió su propio restaurante, Spring, en Somerset House, un espacio que reflejaba su filosofía culinaria: ingredientes cuidadosamente seleccionados, una cocina honesta y una fuerte apuesta por la sostenibilidad. Además, fue directora culinaria de Heckfield Place, donde impulsó prácticas agrícolas regenerativas y reforzó la relación entre cocina y territorio.
Gyngell también desarrolló una extensa labor editorial, siendo editora de comida en Vogue y autora de varios libros de cocina, como "A Year in My Kitchen", "My Favourite Ingredients" y "How I Cook", obras que consolidaron su influencia más allá de los restaurantes.
En 2024 fue diagnosticada con carcinoma de Merkel, un cáncer de piel poco frecuente y agresivo que afectó incluso su sentido del gusto y del olfato. Pese a ello, enfrentó su enfermedad con serenidad y valentía, manteniendo su vínculo con el trabajo y con su equipo mientras le fue posible.
Su muerte ha generado una profunda conmoción en el mundo gastronómico, donde era ampliamente admirada por su sensibilidad culinaria, su compromiso con los productos locales y su liderazgo. Para colegas y discípulos, Gyngell no solo fue una chef excepcional, sino también una mentora generosa y una defensora incansable de una cocina conectada con la tierra. Su legado permanecerá vivo en Spring, en los proyectos que impulsó y en la profunda huella que dejó en una generación de cocineros comprometidos con una gastronomía más humana y sostenible.
Nacida en Sydney en 1963, Gyngell abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse por completo a la cocina. Se formó en París en la prestigiosa escuela La Varenne y trabajó en algunos de los restaurantes más emblemáticos de Londres, como el Dorchester, donde consolidó una base técnica que luego transformaría en un estilo propio centrado en el sabor, la estacionalidad y la simplicidad elegante.
Su carrera profesional salió airoso cuando se convirtió en directora culinaria del Petersham Nurseries Café, un restaurante ubicado en un invernadero en Richmond. En 2011, obtuvo una estrella Michelin, lo que la situó como una de las voces más influyentes de la gastronomía contemporánea en Reino Unido.
En 2014 abrió su propio restaurante, Spring, en Somerset House, un espacio que reflejaba su filosofía culinaria: ingredientes cuidadosamente seleccionados, una cocina honesta y una fuerte apuesta por la sostenibilidad. Además, fue directora culinaria de Heckfield Place, donde impulsó prácticas agrícolas regenerativas y reforzó la relación entre cocina y territorio.
Gyngell también desarrolló una extensa labor editorial, siendo editora de comida en Vogue y autora de varios libros de cocina, como "A Year in My Kitchen", "My Favourite Ingredients" y "How I Cook", obras que consolidaron su influencia más allá de los restaurantes.
En 2024 fue diagnosticada con carcinoma de Merkel, un cáncer de piel poco frecuente y agresivo que afectó incluso su sentido del gusto y del olfato. Pese a ello, enfrentó su enfermedad con serenidad y valentía, manteniendo su vínculo con el trabajo y con su equipo mientras le fue posible.
Su muerte ha generado una profunda conmoción en el mundo gastronómico, donde era ampliamente admirada por su sensibilidad culinaria, su compromiso con los productos locales y su liderazgo. Para colegas y discípulos, Gyngell no solo fue una chef excepcional, sino también una mentora generosa y una defensora incansable de una cocina conectada con la tierra. Su legado permanecerá vivo en Spring, en los proyectos que impulsó y en la profunda huella que dejó en una generación de cocineros comprometidos con una gastronomía más humana y sostenible.